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jueves, 23 de febrero de 2023

129. LAS VOCES DEL VIENTO

 

Tarde de lluvia en Madrid, de otoñal invierno.
Bajo los paraguas, mil humanos se esconden
y caminan, y corren, y sufren, y mienten,
y se mienten a sí mismos sobre sus vidas
tan perfectas y felices en las que no hay tiempo,
ni tan siquiera, para la música, y el viento.

Las notas de un violín desgarran el aire
y lo llenan de armonías y de lamentos,
acordes zíngaros en medio de Montera.
El violinista tiene los ojos medio cerrados
bajo el sombrero y algunas gotas salpican
al fiel compañero, al preciado instrumento.
Medio resguardado por un escueto toldo
recuerda su vida, su pequeño y antiguo pueblo
en los Cárpatos: su familia, su gente, su amada,
todos ellos, arrastrados por el espacio y el tiempo.

Mas ahora, cada vez que repite los viejos acordes
escucha de nuevo, en su corazón, las voces del viento.
Y yo también las escucho y me detengo a su lado,
y también cierro los ojos, y miro al cielo, y sueño,
con noches junto a la hoguera en el claro del bosque;
una mujer baila y dos la acompañan, sus vestidos
de mil colores refulgen por el fuego y hablan
de libertad, de tristeza, y de lamentos al viento.

martes, 30 de octubre de 2012

ANSIAS DE LIBERTAD...

Atascado entre dos mundos, amores,  vidas...
y soñando con la imposible liberación del alma,
no me queda más remedio que escribir, buscando...
quién sabe, tal vez la verdad entre las sombras...

Saber que ella estará allí, esperándome, lejos,
demasiado para escuchar sus palabras amargas,
bastante para sentir el latido de su corazón...
aunque reconozco que no la amé lo suficiente...

Ansias de infinito, eternidad,  sueños lúcidos...
De poseer lo que está fuera de nuestro alcance,
que siempre parece mejor que la triste realidad,
que los detalles de la vida cotidiana en soledad...

Y por eso, por no estar solo, te arriesgas...
a sentir demasiado, por dos personas, a la vez,
cada una tira en una dirección... y te rompes,
escindido entre la realidad y la hija de los sueños...

Hoy, necesito descansar, adormecerme, flotar,
dejarme llevar por la tranquila corriente, soñar,
con los ojos abiertos, con otra vida, que no llega,
y olvidarme del mundo entero, en la corriente...

Deslizarme, en silencio, en el agua mansa,
sin pensar en un mañana ni un presente,
dejando atrás mil y un fantasmales agobios,
y mirar el cielo, enfangado de niebla y presente...

Quisiera sentir, una vez más, la vieja magia,
del amar y ser amado, vivir y ser vivido,
soñar y ser soñado, sentir y ser sentido,
mientras me dejo llevar por la corriente...


Y amo, vivo, sueño, siento, y muero...

140. UN REGRESO INESPERADO

Poemas que se elevan en el viento y alcanzan los cielos de madrugada. Palabras que surgen en la punta de los dedos, y encuentran su camino s...