Esa extraña sensación
de tenerte por fin entre mis brazos,
como de un sueño cumplido al fin,
o llegar a casa tras un largo viaje;
el olor de tu crespa melena,
el perfume en tus mejillas,
tus pupilas dulces y dilatadas,
el aliento entre tus labios;
ese primer y soñado abrazo,
tu cuerpo junto al mío,
y a lo lejos, el imponente Océano.
La brisa marina en mis brazos,
el olor a algas y a libertad,
tu bikini negro en la piel blanca,
la viscosidad de tu crema solar,
con sabor a coco, bien lo sé,
repartida por todo tu cuerpo.
Encontrarnos en la playa fue tu idea,
para compartir el atardecer,
la hora mágica donde todo es posible,
desde mi adoración hasta tu amor.
Dos viajeros que se encuentran
en el limbo entre dos realidades,
dos almas antiguas que coinciden,
dos historias que se comprenden sin hablar,
y un único futuro, tan inquietante,
porque todo es posible, incluso la vida,
para quien en el fondo nada tiene...
... al final, regreso a la poesía... aunque no sea demasiado buena... aunque a veces me parezca incluso un poco falsa... porque me quedé enganchado en las marañas de la prosa... pero sobre todo, porque disfruto escribiendo poesía... y compartiéndola contigo...
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lunes, 21 de enero de 2019
martes, 13 de noviembre de 2012
* EL ENCUENTRO...
Noche sin luna ni estrellas.
Camino en medio del campo,
Siguiendo un viejo sendero.
El mundo existe tan solo
En el haz de luz de mi linterna.
Mis silenciosos pasos me llevan
Hasta la vieja ermita solitaria.
Abro la veterana puerta.
La oscuridad me envuelve.
Noto una presencia.
Callan los grillos. Es ella…
Tanto tiempo buscándola,
Y por fin la encuentro…
¿O es ella quien me encuentra?
No tengo miedo… No puedo verla bien,
Mi linterna lucha contra la oscuridad…
Melena negra… Ojos marrones…
Piel blanca… Labios rojos…
Cuerpo menudo envuelto en blanca tela…
Se acerca… Me besa…
Sabor de otros tiempos, aliento afrutado,,,
Mi corazón late… y luego se para…
Para renacer en ella…
Muerte y vida se dan la mano
En la vieja ermita…
Y en el silencio de la noche,
Ambas ganan y pierden…
domingo, 21 de octubre de 2012
* EL PRIMER BESO...
Érase una vez un poeta
que se cansó de los sueños,
de no vivirlos plenamente,
y decidió ir a buscar
a su musa de carne y sangre...
Lo sé, porque yo asistí
al mítico encuentro...
Los dos nerviosos
como adolescentes
en su primera cita...
Los dos vestidos de gala,
traje de chaqueta para él,
y lo mismo para ella...
Ambos con camisa rosa...
Era una fría tarde de otoño,
se citaron en la Puerta del Sol,
pero estaba lloviendo,
y los paraguas de ambos
dificultaron el apretón de manos,
el abrazo, y el primer beso,
en las mejillas...
Aunque ambos se estaban muriendo
por probar los labios del otro,
al principio no se atrevieron.
Un céntrico café,
manos que se rozan,
miradas que acarician,
almas que suspiran...
Hablaron, durante horas,
acompañados por las palabras,
de nuevos y viejos sentimientos,
de almas que se encuentran,
de mil y un versos,
ambos son románticos...
Y llega el primer beso...
Dos mundos que se encuentran,
dos cuerpos que se buscan,
las manos que se rozan,
se completa un universo,
un paseo bajo la lluvia,
para ambos un comienzo...
para los dos un viejo sueño...
Lo sé... porque estuve allí...
porque yo era él...
y esta vez no fue un sueño:
pude vivirlo, probar sus labios,
abrazar su menudo cuerpo,
hundirme en sus ojos marrones,
ver su negra melena al viento...
Y me sentí vivo de nuevo...
que se cansó de los sueños,
de no vivirlos plenamente,
y decidió ir a buscar
a su musa de carne y sangre...
Lo sé, porque yo asistí
al mítico encuentro...
Los dos nerviosos
como adolescentes
en su primera cita...
Los dos vestidos de gala,
traje de chaqueta para él,
y lo mismo para ella...
Ambos con camisa rosa...
Era una fría tarde de otoño,
se citaron en la Puerta del Sol,
pero estaba lloviendo,
y los paraguas de ambos
dificultaron el apretón de manos,
el abrazo, y el primer beso,
en las mejillas...
Aunque ambos se estaban muriendo
por probar los labios del otro,
al principio no se atrevieron.
Un céntrico café,
manos que se rozan,
miradas que acarician,
almas que suspiran...
Hablaron, durante horas,
acompañados por las palabras,
de nuevos y viejos sentimientos,
de almas que se encuentran,
de mil y un versos,
ambos son románticos...
Y llega el primer beso...
Dos mundos que se encuentran,
dos cuerpos que se buscan,
las manos que se rozan,
se completa un universo,
un paseo bajo la lluvia,
para ambos un comienzo...
para los dos un viejo sueño...
Lo sé... porque estuve allí...
porque yo era él...
y esta vez no fue un sueño:
pude vivirlo, probar sus labios,
abrazar su menudo cuerpo,
hundirme en sus ojos marrones,
ver su negra melena al viento...
Y me sentí vivo de nuevo...
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140. UN REGRESO INESPERADO
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