Como el humo de retama vuelan
hacia ti mis pensamientos,
poco importa que sea de noche
o de día mientras estoy trabajando.
Pienso en ti, en tu sonrisa, en tu risa,
incluso en tus lágrimas o tu tristeza,
y me subo en alas de la imaginación,
montando un fiero unicornio multicolor,
que me lleva rápidamente a tu lado.
Curioso viaje de idas y vueltas
sin moverme demasiado del sitio,
por estar contigo, de todo me olvido,
y se me enfría la sopa en el plato,
o se me calienta el rojo gazpacho;
y se me cierran los ojos a medias,
como si en verdad te diera un beso.
Yo, que tanto me reía antes
de los fieles y dolientes enamorados,
y aquí me tienes, escribiéndote poemas,
a media tarde, a media mañana o de noche,
mientras se me quema el filete en la sartén,
el gato me maúlla desesperado de hambre,
ahogo el cáctus sin darme cuenta apenas,
y sueño con robarte un largo beso...
... al final, regreso a la poesía... aunque no sea demasiado buena... aunque a veces me parezca incluso un poco falsa... porque me quedé enganchado en las marañas de la prosa... pero sobre todo, porque disfruto escribiendo poesía... y compartiéndola contigo...
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jueves, 10 de enero de 2019
miércoles, 5 de diciembre de 2018
CUARENTA
Como las golondrinas en primavera,
con esa promesa de sol y buen tiempo,
vuelan hacia ti mis pobres versos,
cargados de amor, de soledad, de ausencias,
de vanas promesas, de futuros inciertos,
cuando quizás ya no tienen otro sentido
que recordar marchitos sentimientos.
"Te escribiré cuarenta poemas de amor",
te dije, medio en broma, medio en serio.
Y tu te reíste, como pensando
¿De dónde va a sacar tanto verso?
Pues bien, aquí están, del corazón marchito,
de la soledad plagada de sueños,
de las noches en vela, de las tardes de paz,
de las mañanas en la cama, bajo las mantas,
de la lluvia, del sol, del viento, del frío,
del calor y del cierzo, del otoño y el invierno...
Cuarenta poemas, muestra de amor no pedida,
cuando las palabras se quedan cortas
o no llegan, los poetas lanzamos los versos,
al aire, al viento, a la nada, al infinito,
con la esperanza de que un día de estos
lleguen a tus manos, mi hermosa, y triste,
y lejana, y tan silenciosa, dama de mis sueños...
con esa promesa de sol y buen tiempo,
vuelan hacia ti mis pobres versos,
cargados de amor, de soledad, de ausencias,
de vanas promesas, de futuros inciertos,
cuando quizás ya no tienen otro sentido
que recordar marchitos sentimientos.
"Te escribiré cuarenta poemas de amor",
te dije, medio en broma, medio en serio.
Y tu te reíste, como pensando
¿De dónde va a sacar tanto verso?
Pues bien, aquí están, del corazón marchito,
de la soledad plagada de sueños,
de las noches en vela, de las tardes de paz,
de las mañanas en la cama, bajo las mantas,
de la lluvia, del sol, del viento, del frío,
del calor y del cierzo, del otoño y el invierno...
Cuarenta poemas, muestra de amor no pedida,
cuando las palabras se quedan cortas
o no llegan, los poetas lanzamos los versos,
al aire, al viento, a la nada, al infinito,
con la esperanza de que un día de estos
lleguen a tus manos, mi hermosa, y triste,
y lejana, y tan silenciosa, dama de mis sueños...
martes, 21 de agosto de 2012
CASI CIENTO TREINTA HISTORIAS...
La
primera letra es siempre la más difícil,
pues de ella, en ocasiones, depende todo...
Demasiada responsabilidad para un solo dedo...
y, sin embargo, aparecen lentamente...
Casi ciento treinta poemas, de odio, de amor,
y sobre todo, de añoranzas, de sueños...
inconclusos casi todas las veces...
pero así los imaginé yo...
Silencio, es la musa quien trabaja...
quien trasmite a mis dedos cada letra,
y va elaborando un texto, sin pensar...
pues el sentimiento no conoce límite...
Imágenes y sonidos van pasando por mi mente...
y se convierten en sencillos versos...
que transmiten sentimientos...
y tal vez, pequeños trocitos del alma...
La escritura, como herramienta de seducción,
pues de todas formas, te lo aseguro,
sin mi esquiva musa, nada existiría...
quizás, ni siquiera tú... o yo...
Y surge un nuevo verso, una idea...
quizás esta vez triunfe el amor...
tal vez el eco de mis palabras
alcance las puertas de tu corazón...
pues de ella, en ocasiones, depende todo...
Demasiada responsabilidad para un solo dedo...
y, sin embargo, aparecen lentamente...
Casi ciento treinta poemas, de odio, de amor,
y sobre todo, de añoranzas, de sueños...
inconclusos casi todas las veces...
pero así los imaginé yo...
Silencio, es la musa quien trabaja...
quien trasmite a mis dedos cada letra,
y va elaborando un texto, sin pensar...
pues el sentimiento no conoce límite...
Imágenes y sonidos van pasando por mi mente...
y se convierten en sencillos versos...
que transmiten sentimientos...
y tal vez, pequeños trocitos del alma...
La escritura, como herramienta de seducción,
pues de todas formas, te lo aseguro,
sin mi esquiva musa, nada existiría...
quizás, ni siquiera tú... o yo...
Y surge un nuevo verso, una idea...
quizás esta vez triunfe el amor...
tal vez el eco de mis palabras
alcance las puertas de tu corazón...
Ya
nada me queda por hacer,
salvo darte las gracias, como siempre,
por seguir allí, leyendo, pensando,
y soñando... con los ojos abiertos...
salvo darte las gracias, como siempre,
por seguir allí, leyendo, pensando,
y soñando... con los ojos abiertos...
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140. UN REGRESO INESPERADO
Poemas que se elevan en el viento y alcanzan los cielos de madrugada. Palabras que surgen en la punta de los dedos, y encuentran su camino s...
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