Amarte es sencillo,
me basta con tu recuerdo,
con tu melena cobriza
azotada por el viento,
y tu risa nerviosa,
y tus labios jugosos;
mientras busco en mi memoria
motivos para no quererte,
y no encuentro más que sueños,
tan locos e imposibles
que sonrío en el espejo.
Te voy buscando y hallando
en las raíces del viento,
en los rayos de sol de invierno,
en los primeros brotes esquivos
de la primavera temprana,
y en los copos de nieve
de la Sierra Morena;
en el arcoiris sobre el mar,
y en la luna llena sonriente,
que parece reírse de mi
por seguir amándote...
... al final, regreso a la poesía... aunque no sea demasiado buena... aunque a veces me parezca incluso un poco falsa... porque me quedé enganchado en las marañas de la prosa... pero sobre todo, porque disfruto escribiendo poesía... y compartiéndola contigo...
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jueves, 3 de enero de 2019
martes, 30 de octubre de 2012
LOS BESOS QUE NUNCA TE DI...
Los besos que nunca me diste,
que jamás salieron de tus labios,
el tacto en la piel de mi cuello,
de mis mejillas, en mis ojos...
siempre pensé que enloquecería,
de deseo, con cada roce de tu piel...
Miedo... en el fondo, lo de siempre...
miedo al "qué dirán si nos descubren",
compartir de nuevo pasión, lujuria, deseo,
experimentar de nuevo la traición,
arriesgarte de nuevo a sentir,
vivir, soñar, morir de amor...
Y por eso nos embarcamos en el juego,
complicado, establecido desde el comienzo,
de nuestra amistad... con límites difusos...
todo está permitido... menos dos cosas...
por supuesto: el amor… y el sexo...
así hemos vivido mucho tiempo...
Seres solitarios, ligados por la conveniencia,
sacrificando sentimientos por compañía,
aceptando cualquier cosa por no estar solos,
y jugando siempre con reglas establecidas...
que jamás salieron de tus labios,
el tacto en la piel de mi cuello,
de mis mejillas, en mis ojos...
siempre pensé que enloquecería,
de deseo, con cada roce de tu piel...
Miedo... en el fondo, lo de siempre...
miedo al "qué dirán si nos descubren",
compartir de nuevo pasión, lujuria, deseo,
experimentar de nuevo la traición,
arriesgarte de nuevo a sentir,
vivir, soñar, morir de amor...
Y por eso nos embarcamos en el juego,
complicado, establecido desde el comienzo,
de nuestra amistad... con límites difusos...
todo está permitido... menos dos cosas...
por supuesto: el amor… y el sexo...
así hemos vivido mucho tiempo...
Seres solitarios, ligados por la conveniencia,
sacrificando sentimientos por compañía,
aceptando cualquier cosa por no estar solos,
y jugando siempre con reglas establecidas...
Miles de noches habría matado por besarte,
en los labios... tus cárdenos y turgentes labios...
Miles de noches he besado tus mejillas...
y me reñías si me acercaba a tu boca...
notaba tu aliento afrutado, a fresas del bosque,
el cálido milagro de tu respiración, tan cerca,
tu cuerpo, exquisita y exigente diosa...
casi entre mis brazos, pero tan lejos...
¿Acaso no entiendes que necesito un cambio?
¿Tan difícil es que comprendas lo que siento?
¿Que no puedo seguir con este cruel juego?
¿Que mi alma tiene ansias de infinito, por ti?
¿Que te ansío con cada célula de mi cuerpo?
Los besos que nunca te di, amor, me ahogan...
Noto que me falta el aire, que no respiro...
que si no puedo robarte el aliento de tus labios,
moriré... Lo siento, amor, hoy termina el juego...
Te necesito, entera, confiada, entre mis brazos,
sentir tu cuerpo, y a besos, robarte el alma...
en los labios... tus cárdenos y turgentes labios...
Miles de noches he besado tus mejillas...
y me reñías si me acercaba a tu boca...
notaba tu aliento afrutado, a fresas del bosque,
el cálido milagro de tu respiración, tan cerca,
tu cuerpo, exquisita y exigente diosa...
casi entre mis brazos, pero tan lejos...
¿Acaso no entiendes que necesito un cambio?
¿Tan difícil es que comprendas lo que siento?
¿Que no puedo seguir con este cruel juego?
¿Que mi alma tiene ansias de infinito, por ti?
¿Que te ansío con cada célula de mi cuerpo?
Los besos que nunca te di, amor, me ahogan...
Noto que me falta el aire, que no respiro...
que si no puedo robarte el aliento de tus labios,
moriré... Lo siento, amor, hoy termina el juego...
Te necesito, entera, confiada, entre mis brazos,
sentir tu cuerpo, y a besos, robarte el alma...
viernes, 7 de septiembre de 2012
* CONTRADANZA
Al recordar tu cuerpo, siempre sueño
con chocolate negro, tibio y fundido...
con mermelada de melocotón, líquida...
con un chorrito de Malibú con piña colada...
con una copita de Moët Chandon, helado...
Pues me encanta recorrerlo, muy despacio,
con la lengua, con los dedos, trazando
arabescos sobre la piel de tu espalda,
o escalar muy despacio el valle
entre tus pechos de ninfa descarada...
Quisiera poder seguir bajando por tu ombligo,
para llegar a tus ingles, bien depiladas,
y hacerte gozar con lengua, dientes, labios...
y recorrerte entera, y luego perderme
entre tus gemidos, y saborear, despacio,
el fruto de mis desvelos, labio a labio...
Quisiera hacerte enloquecer de deseo,
acariciarte, saborearte, piel contra piel,
y al final, penetrarte suavemente, poco a poco,
dosificando nuestro placer, lentamente,
para fundirnos en la mágica danza...
y alcanzar juntos el éxtasis, la plenitud,
de un orgasmo simultaneo y compartido,
y sentir contigo el cielo entre las manos,
antes de volver a amarnos, de nuevo...
Quisiera que fueras mi amazona, viciosa,
mi ama dominante y dominada, implacable,
que con tus caricias y con tus labios,
me llevaras hasta el límite de la locura,
que te apoderaras de mi cuerpo y de mi alma,
que de todas formas son tuyos, princesa...
desde la primera vez que nos besamos,
o quizás mucho antes, cuando emprendimos,
juntos, un camino que borra la distancia...
Quisiera entre tus brazos, con tus caderas,
que me hicieras el amor lentamente,
para acelerar el ritmo como experta amazona,
que me llevaras otra vez al límite del orgasmo,
y luego volvieras a ralentizarlo, dominándome,
dejándome descansar, mientras yo te miro,
y deslizo los ojos y las manos por tu cuerpo,
como dos mitades de un mismo ser,
que al hacer el amor una vez más,
misteriosamente, se han completado...
hasta fundirnos de nuevo en un aterrador,
eterno, ingrávido, electrizante, orgasmo...
con chocolate negro, tibio y fundido...
con mermelada de melocotón, líquida...
con un chorrito de Malibú con piña colada...
con una copita de Moët Chandon, helado...
Pues me encanta recorrerlo, muy despacio,
con la lengua, con los dedos, trazando
arabescos sobre la piel de tu espalda,
o escalar muy despacio el valle
entre tus pechos de ninfa descarada...
Quisiera poder seguir bajando por tu ombligo,
para llegar a tus ingles, bien depiladas,
y hacerte gozar con lengua, dientes, labios...
y recorrerte entera, y luego perderme
entre tus gemidos, y saborear, despacio,
el fruto de mis desvelos, labio a labio...
Quisiera hacerte enloquecer de deseo,
acariciarte, saborearte, piel contra piel,
y al final, penetrarte suavemente, poco a poco,
dosificando nuestro placer, lentamente,
para fundirnos en la mágica danza...
y alcanzar juntos el éxtasis, la plenitud,
de un orgasmo simultaneo y compartido,
y sentir contigo el cielo entre las manos,
antes de volver a amarnos, de nuevo...
Quisiera que fueras mi amazona, viciosa,
mi ama dominante y dominada, implacable,
que con tus caricias y con tus labios,
me llevaras hasta el límite de la locura,
que te apoderaras de mi cuerpo y de mi alma,
que de todas formas son tuyos, princesa...
desde la primera vez que nos besamos,
o quizás mucho antes, cuando emprendimos,
juntos, un camino que borra la distancia...
Quisiera entre tus brazos, con tus caderas,
que me hicieras el amor lentamente,
para acelerar el ritmo como experta amazona,
que me llevaras otra vez al límite del orgasmo,
y luego volvieras a ralentizarlo, dominándome,
dejándome descansar, mientras yo te miro,
y deslizo los ojos y las manos por tu cuerpo,
como dos mitades de un mismo ser,
que al hacer el amor una vez más,
misteriosamente, se han completado...
hasta fundirnos de nuevo en un aterrador,
eterno, ingrávido, electrizante, orgasmo...
domingo, 18 de diciembre de 2011
* EN EL ESPEJO...
Buscas la verdad en el espejo, el rastro,
las señales del paso del tiempo,
y en él descubres algo curioso:
que cuando se ama, no pasa el tiempo...
Tus labios son perfectos, sensuales,
a juego con tus dientes, nacarados,
y sin embargo, los retocas,
con ese rojo que tanto te gusta...
Y te sigues mirando, en silencio,
y yo te miro, por encima del hombro,
te pones un poco nerviosa, mientras yo...
te desnudo con la mirada...
Tu boca, recién pintada, dice "no...",
cuando pongo mis manos en tu cintura,
sobre ese vestido que es tenue como un velo,
pero tu cuerpo, tus ojos, dicen "sí..."
Te beso, suavemente, en el cuello,
aspirando tu discreto perfume,
saboreando tu piel de terciopelo,
y mordisqueo el lóbulo de tu oreja...
Mis manos se deslizan por tu cuerpo,
alcanzando tus hermosos pechos,
y subiendo hasta los tirantes...
los deslizo por tus hombros...
Y cae el vestido, lentamente,
y te quedas en ropa interior negra...
y te sigo abrazando, y besando...
y me respondes, con pasión...
Te levanto en mis brazos, amor,
y seguimos con la tormenta de besos,
una vez más, llegaremos tarde a la cena...
que nos alimentaremos de besos y versos...
Y llegaremos con el vestido arrugado,
una mancha de carmín en el cuello,
el pelo despeinado, y ojos brillantes,
y la sonrisa del sexo tardío y satisfecho...
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140. UN REGRESO INESPERADO
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