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miércoles, 14 de diciembre de 2011

LAS VOCES DEL VIENTO

Tarde de lluvia en Madrid, de otoñal invierno...
Bajo los paraguas, mil humanos se esconden,
y caminan , y corren, y sufren, y mienten,
y se mienten a sí mismos sobre sus vidas,
tan "perfectas  y felices" que no hay tiempo,
ni tan siquiera, para la música en el viento...
pero yo sí le escucho, y me paro, atento...

Las notas de un violín desgarran el aire,
y lo llenan de armonías y de lamentos,
acordes zíngaros en medio de Montera...
El violinista tiene los ojos medio cerrados,
fruncidos bajo el ala del ancho sombrero,
y algunas gotas salpican al fiel compañero,
al preciado instrumento lleno de recuerdos...

Medio resguardado por un precario toldo,
el hombre recuerda su vida, sus sueños,
su pequeño y antiguo pueblo en los Cárpatos
su familia, sus gentes, su amada, todos ellos,
arrastrados por el espacio, la tristeza y el tiempo,
y mientras recuerda, nace de su corazón
y llega a sus dedos el profundo lamento...

Mas ahora, cada vez que improvisa los viejos acordes,
escucha de nuevo en su corazón las voces del viento...
Y yo también las escucho, y me detengo, y cierro los ojos,
y sueño con noches junto a la hoguera, en el claro del bosque,
una mujer baila, otras dos con ella, y sus vestidos,
refulgen por el fuego, y ríen, henchidas de libertad,
de ausencias, de tristeza, y de mil lamentos al viento

martes, 13 de diciembre de 2011

* PERDIENDOME

Con las manos vacías y el corazón lleno,
me acerco a ti, despacio, arrastrando...
tantas cosas que preferiría olvidar en ti...
Sueños, de los malos... que no he cumplido,
quizás por miedo, o por pereza, o por tristeza,
no sé... mas todos ellos me hunden el alma...

Esperanzas... nunca realizadas ni soñadas,
y muchas veces, abandonadas por inercia...
si todos te dicen que no puedes, por algo será...
Tristezas que te arrancan la vida, y naufragas,
cuando nadie te ve, en océanos de lágrimas...
por tantas cosas que has perdido para siempre...

Soledades, el peor de los fantasmas malignos,
para no estar solo, todo lo has aceptado,
soportado, comulgando con ruedas de molino...
Frustraciones... por lo que nunca has conseguido,
por no haber aprovechado mejor el tiempo...
y estar desperdiciando tantos minutos de tu vida...

En tus brazos quiero encontrar el antídoto;
contra tristezas, frustraciones, soledades, sueños,
esperanzas... incluso contra mis propios fantasmas...
En tus ojos quiero reflejarme, quizás no como soy,
sino como tú me ves, como siempre he sido...
y renacer en ti con cada latido del corazón...

En tus labios quiero beber el agua de la vida,
y entregarte mi alma, dispersarla en tu cuerpo,
y de esa manera, sentirme a salvo, protegido...
En tu alma encontraré la más absoluta entrega,
la mayor esperanza, amor, el final y el principio,
fundiéndome y perdiéndome dentro de ti...

140. UN REGRESO INESPERADO

Poemas que se elevan en el viento y alcanzan los cielos de madrugada. Palabras que surgen en la punta de los dedos, y encuentran su camino s...