y como siempre, no te encuentro.
Un producto de mi imaginación,
un sueño tal vez, una pesadilla.
Ya no asomas al otro lado del espejo,
no escucho tu voz en el viento del Norte,
ni me viene el aroma de tu melena,
ni siento tus lágrimas en mi cuello.
Todo ha terminado, lo sé, pero...
perduran los recuerdos de lo imaginado,
los sueños que no compartimos,
los viajes que nunca hicimos.
Los besos que nunca te di,
las palabras que no salieron de mis labios,
las veces que no sequé tus lágrimas,
cuando nunca me dijiste que me amabas.
Lo habría dado todo por ti, ¿lo sabes?
Quizás tendría que haberlo hecho,
abandonarlo todo por una ilusión,
y empezar una nueva vida, tan lejos.
El viento del ocaso me trae tu nombre,
el recuerdo de unas pocas horas juntos,
los libros que compartimos en la distancia,
las películas que vimos juntos pero separados.
Por más que lo intento, no puedo olvidarte,
y noto esa familiar opresión en el pecho,
y siento tu dolor, tu tristeza, tu ansiedad,
incluso ahora que nada tiene remedio.
nos hemos separado, pero perduran
aquellos poemas que nacieron para ti,
y las cartas que nunca tuvieron respuesta.