sábado, 16 de junio de 2012

DOS ALMAS ANTIGUAS

Mi alma te busca, incesantemente, a través de mil vidas,
cruzando mil cielos ardientes, bajando a las simas abisales,
reclamando tu presencia, clamando por tu inclemente ausencia...

La vida, la última vida, me la he pasado siguiendo tus sombras,
tus múltiples facetas, tus huellas en la arena y en la piedra,
en el corazón frío y oscuro de la Ciudad Eterna...


He recorrido cientos de kilómetros por playas calcinadas,
he caminado entre árboles milenarios convertidos en piedra,
atravesando las junglas naturales, y las hijas del hombre...

Por todas partes he encontrado tu rastro, en miles de sitios,
de gentes, de ambientes, de rasgos, de cielos, de nubes,
en las casas y las calles, en cloacas y azoteas...

He recorrido desiertos y montañas, cumbres y valles,
y cada piedra, cada paso, me acercaba más a ti...
y lo sentía mi cuerpo, en mi alma y en mi mente...

Y al final, te he encontrado, en el lindero, en las brumas,
en la frontera entre dos mundos, almas antiguas que se buscan,
se pierden, se hallan, se encuentran, se extravían, se funden, se besan...
Dos almas antiguas que, por fin, terminan encontrándose, en el sudor,
en el campo de batalla de las sábanas revueltas, en los cuerpos
entrelazados, con el reflejo del deseo satisfecho en los ojos...
Dos cuerpos que se funden en uno solo, dos almas re-encontradas,
la mía y la tuya, cantando la más antigua tonada del Multiverso,
pues en el fondo, hacer el amor es precisamente eso...


Tú eres mi alma antigua, mi alma gemela, y al encontrarte, lo supe,
al escribirte, lo confirmé... al escribirte, lo rubriqué con un etéreo beso,
al abrazarte, te encontré, y besándote, intercambiamos las almas...

¡Qué extraño me parece, a través del Averno de tus ojos, terminar
la noche en un cuerpo de mujer, en tu cuerpo, y mirarme con tus ojos,
y besarme a mí mismo con tus labios, y probar mi sabor de tus labios!

¡Qué misterio, conocerme, reconocerme, a través de tus manos,
de tus caricias, de tus besos, de tu piel, comprimida en los límites
de tu cuerpo de varón, pero sin olvidar mi naturaleza de mujer!
Y lenta, dulcemente, en medio de aquél tierno silencio, nos
amamos, en el límite de nuestro ser, y de nuestros cuerpos,
con las almas cambiadas, y tras el goce, llega la ternura...


Y regresan las almas a su lugar, los corazones laten, satisfechos...
trazando arabescos sobre la piel de tu espalda, mientras tú me
acaricias el cuello, y tus ojos me reclaman un último beso...

* DESEOS...

Que tu cuerpo desnudo sea el lienzo,
para cubrirlo con mis versos,
miel de palabras y de deseos...

Recorrerte con mis labios,
libando tus sabores secretos,
y trazar sobre tu piel
mil surcos plagados de sueños...

Labios, lengua, manos, dedos,
piel contra piel, soñándote,
y que nada en ti me sea ajeno...

Mirarme en tus ojos de gata,
oscuros, insondables, tersos,
y sentirme presa el alma en ellos,
alcanzando el climax y fundiéndonos...

Que nuestras almas se encuentren
fuera de la cárcel del cuerpo,
y que susurres mi nombre al viento...

* LEJOS DE TI...

Vivo en el silencio culpable
de un amor inexpresado, extraño,
en el limbo de las palabras amargas,
en las que todo y nada puede ser dicho...

Vivo, o más bien sobrevivo, lejos de ella,
de mi Señora, mi Reina, esclavo del silencio,
sabiendo que habré de dar un último paso
que me llevará, lo sé, hacia el luminoso abismo...

Mi corazón late a la par de silenciosas palabras
que nunca pensé que retornarían a la luz, amor,
y sin embargo, en la noche oscura del alma,
son tu imagen, tu voz, tus sueños, los que me acompañan...

Mis labios añoran fundirse con los tuyos, amor,
y mis manos tienen sed de ti, de todo tu ser,
ansias de descubrimiento mitigadas por la distancia,
y perdidas en la soledad sonora de una noche oscura...

Mi alma, desdichada, clama solitaria desde el limbo,
y mi corazón late desacompasado, y aturdido,
siente que soy tuyo, y que tú eres mía, amor,
aunque de momento nos queda el peor desatino...

Atrevernos a decir, a vivir, lo que sentimos.

miércoles, 11 de enero de 2012

* NANA

Duerme, mi niña...
Que te cubriré de versos...

Duerme mi amor...
Que te llenaré de besos...

Duerme mi àngel...
Y te regalaré un reino...

Duerme mi cielo...
Y te sembraré de estrellas...

Duerme mi vida, duerme...
Y dormiré entre tus sueños...

Duerme...

Duerme...

* EN EL DESIERTO

Como palabras varadas en mis labios
van encallando uno tras otro mis sueños,
demasiados, lo sé, para un solo verso...
Pasan los minutos al ritmo de mis pasos,
y estoy huérfano de destino, de amante,
de hechicera, de sueño, de amada,
y sigo buscando el cielo en el cieno...

Un nombre de mujer quema mis labios,
y se engarfia desde el pasado en mi pecho,
toneladas de recuerdos siempre acechando,
incluso en mitad del estéril páramo yerto...

Y rememoro otros paseos estériles,
bajo el frío y duro sol del mes de enero,
calentando mis lágrimas con el espejismo
de sus castos, impúdicos y certeros besos...

Solo en mitad del infinito destierro negro,
busco en mi piel el recuerdo de sus caricias,
mas aquel asesino cruel, el fugitivo tiempo,
me muestra en el dorso de mis manos
las huellas de su implacable caminar...

Un nuevo nombre de mujer desciende
envuelto en brumas de imposible hielo,
buscando en mis labios su cobijo,
y en el corazón se vuelve sentimiento...

Mientras yo sigo vagando por el árido,
estéril destierro, llamado soledad,
tristeza, desencanto, y me pregunto,
mas en mi silencio preñado de voces,
dónde encontraré la esperanza de nuevo,
quién podrá devolverme la fe y las fuerzas,
y la ilusión para seguir vivo y despierto...

Porque solamente en mis sueños, Ella,
mi amada surgida del frío y del hielo,
se acerca a mí, cubriéndome de besos,
y despierta mi alma con su casto aliento...

domingo, 18 de diciembre de 2011

Hombres de tinta... y de sangre



Seguramente alguna vez...
habrás vivido uno de esos días,
en los que las palabras no expresan bien
demasiados sentimientos, demasiadas emociones...
y te atragantas con ellas, se convierten
en una bola, que no te deja hacer nada:
tragar, respirar, pensar, expresar, llorar...

Y es entonces, cuando buscas una alternativa,
para que puedas expresarte, para protestar
contra la injusticia, para maldecir la soledad,
cuando se produce el cambio...

Porque rebuscas, en lo más hondo de ti,
Y descubres que anida un hombre de tinta,
que tus sentimientos solamente pueden
encontrar su camino con la tinta, pues
ella es la sangre que los alimenta...

Y caprichosos, los sentimientos reprimidos,
las emociones inexpresadas, por inconvenientes,
otras exterminadas en tu corazón, se escapan
de tus poros, fluyen de tus manos, y crean,
sobre el teclado, caprichosas formas,
precarios versos, fantasmagorías e ilusiones,
que poco a poco, van dando forma a un texto...

Y tu mente fluye, creando un mensaje...
Y la tensión se desvanece, lentamente...
Y te vuelves un hombre de tinta...
Y te das cuenta, de que nunca, antes,
te has sentido más libre...

* EN EL ESPEJO...


Buscas la verdad en el espejo, el rastro,
las señales del paso del tiempo,
y en él descubres algo curioso:
que cuando se ama, no pasa el tiempo...

Tus labios son perfectos, sensuales,
a juego con tus dientes, nacarados,
y sin embargo, los retocas,
con ese rojo que tanto te gusta...

Y te sigues mirando, en silencio,
y yo te miro, por encima del hombro,
te pones un poco nerviosa, mientras yo...
te desnudo con la mirada...

Tu boca, recién pintada, dice "no...",
cuando pongo mis manos en tu cintura,
sobre ese vestido que es tenue como un velo,
pero tu cuerpo, tus ojos, dicen "sí..."

Te beso, suavemente, en el cuello,
aspirando tu discreto perfume,
saboreando tu piel de terciopelo,
y mordisqueo el lóbulo de tu oreja...

Mis manos se deslizan por tu cuerpo,
alcanzando tus hermosos pechos,
y subiendo hasta los tirantes...
los deslizo por tus hombros...

Y cae el vestido, lentamente,
y te quedas en ropa interior negra...
y te sigo abrazando, y besando...
y me respondes, con pasión...

Te levanto en mis brazos, amor,
y seguimos con la tormenta de besos,
una vez más, llegaremos tarde a la cena...
que nos alimentaremos de besos y versos...

Y llegaremos con el vestido arrugado,
una mancha de carmín en el cuello,
el pelo despeinado, y ojos brillantes,
y la sonrisa del sexo tardío y satisfecho...

140. UN REGRESO INESPERADO

Poemas que se elevan en el viento y alcanzan los cielos de madrugada. Palabras que surgen en la punta de los dedos, y encuentran su camino s...