lunes, 18 de junio de 2012

ENTRE SÁBANAS Y ALMOHADAS

Los sueños se deshacen como la nieve al sol,
En los extraños días en que noto tu presencia,
Vivimos, comemos, dormimos juntos, pero
Ya hay demasiadas cosas que nos separan,
Que nos impiden incluso mirar en la misma
Dirección, o sentir que formamos parte
De un “todo”, de una entidad que es superior,
Y más importante, que nosotros por separado,
Dos mitades de de la cama, con un vacío
En el medio, que casi nunca llenamos de besos…

Nuestros cuerpos ya no se buscan en el sueño,
Tal vez porque la cama es demasiado grande,
El edredón demasiado cálido, o porque el tiempo,
Ese gran asesino del amor, incluso del afecto,
Nos ha traicionado entre sus heladas garras,
Reclutando al espacio como necesario compañero,
Mitigando lenta pero inexorablemente la pasión
Que antes nos unía… hasta hacerla tambalearse…
Y de la efusión de los primeros años o meses,
Llegamos casi a la jubilación anticipada…

Sí, es cierto, permanece la ternura, el deseo,
El hacer planes de futuro juntos, la complicidad
De mirar juntos en la misma dirección, sabiendo
Que aunque no estemos comiéndonos a besos,
Por algún extraño motivo, se complementan
Nuestras palabras y nuestros silencios cómplices…
Y casi leemos en nuestras mentes la llamada
De los cuerpos, la palabra se vuelve susurro,
Y luego beso, y el gesto termina en caricia,
Y de ella renace otra vez el deseo, perezoso…

Muchas veces creo que necesitamos algo más
Que nos devuelva la complicidad y la ilusión,
Al menos, de los primeros años de novios...
No debe ser tan difícil, ¿verdad?, recuperar
La magia que sigue latiendo en nosotros,
Y se despierta, y nos sorprende, algunas noches,
Algunas tardes, pues ciertas siestas son gozosas...
Un proyecto en común nos une, es cierto, pero
Nunca está de más añadir más argamasa, de cariño,
Y que nuestras sábanas y almohadas se mezclen de nuevo...

TUS OJOS GRISES

¿En qué piensas cuando me miras?
¿Que secreto esconden tus ojos grises?
¿Por qué está triste tu sonrisa?
¿Me ves realmente como yo te veo?

No me gusta que sean tantas las dudas,
y tan escasas las respuestas de tus ojos,
que tus labios permanezcan sellados,
mientras mi corazón late muy rápido...

Quisiera que la punta de tu rosada lengua
se asomase entre tus pulcros labios,
en ese guiño hacia el pasado, tan presente,
donde los besos llenaban de silencio el aire.

Pero cuando te observo, rehúyes la mirada,
y bajando los párpados, recatada y esquiva,
me privas del milagro de dos soles en la niebla,
dos faros que me indican y recuerdan el camino...

Daría cualquier cosa retroceder en el tiempo,
recobrar las caricias, los mimos, los abrazos,
las miradas cómplices del primer amor...
o la extraña y culpable sensación del último...

Tus ojos me guían a la tierra del olvido,
a los páramos de la desolación sin tu amor,
pues sé que no habrá más penas ni olvido...
porque todo terminó ya entre nosotros...

¿Quién tuvo la culpa? ¿Fuimos tú o yo?
¿Quién comenzó la guerra de silencios?
Poco importa ahora, cuando escribimos
el último capítulo de nuestra historia...

DEL COLOR DE LA ROSA

Te prometí una rosa
todos los martes de nuestra vida
pero nunca hablamos
de las espinas...

Rosas rojas
de pasión y deseo y sudor
al principio, como símbolo
de nuestro amor...

Fragantes flores de terciopelo
anunciando el comienzo
de la nueva vida,
nuestro hijo...

Cálidas rosas amarillas,
cuando el amor
se convierte
en rutina...

Frías rosas azules
de martes alternos,
por los sentimientos
que se fueron...

Y ahora, ya muerta,
deposito, con amor,
rosas rojas
en tu tumba...

PALABRAS MUERTAS

Ser valiente por última vez...

Ser sincero, para variar el guión,
y confesarte mis sentimientos...

Cae la última hoja del otoño,
y con ella se termina algo más,
nuestro amor y nuestra vida...

Demasiados inviernos gélidos,
con las corrientes de aire
que emanan de nuestras bocas,
convertidas en palabras muertas...

Demasiados silencios en los labios,
con verdades que pugnan por salir,
y mentiras que anidan en el alma,
los corazones ya no laten a la par,
sino cada uno, con su ritmo lento...

No más falsa pasión, dicen...
se terminaron las imposturas,
las falsedades, los miedos,
sobre todo, a la maldita soledad,
que tanto hechiza mis pesadillas,
convirtiéndolas en absurdos sueños...

Terminan pues las buenas palabras,
triunfan las malas obras, el egoísmo,
las acusaciones en furibundo silencio,
porque ya no puedo más, de verdad,
estoy harto, cansado, vacío, muerto...

Seguir más tiempo, sin que nada cambie,
salvo a peor, es un criminal suicidio.
el de la esperanza en un mañana mejor,
y ya no puedo engañarme más tiempo...

Alienarme con el trabajo ya no funciona,
nada me puede sacar del marasmo,
de la rutina de la tristeza y del tedio...

Por eso, prefiero marcharme, igual que vine,
con el viento en pleno invierno...

Solo te digo una cosa, mi amor: adiós...

LA TRAMPA DE TUS OJOS NEGROS

Susurras en mi oído tiernas palabras,
me hablas de futuros, de amores,
de sueños, de planes, de realidades,
siento tu cuerpo desnudo, fresco,
pegado a mi espalda, y tus manos,
traviesas, trazan arabescos en mi pecho...

Intentas que todo sea igual que antes,
que no haya cambios en la vieja rutina,
que se cumplan los tiempos y ritmos
del antiguo y hermoso cortejo amoroso,
incluso has preparado velas aromáticas,
y baño de espuma y música suave...

Pero lo siento, querida, esta noche,
soy yo quien no tiene ganas de nada,
incluso si mi cuerpo te desea, motivado,
no pasa lo mismo con mi alma, mi mente...
No sigas así, no lo intentes, no puedo...
otros pensamientos nublan mis sueños...

Demasiadas cosas me distraen para caer,
una vez más, en tu dulce juego, y no quiero,
hundirme en tus inmensos ojos negros,
pues si lo hago, ya no tendré fuerzas, lo sé,
para decirte que ya no te quiero como antes,
y desaparecida la magia, solo queda el cuerpo...

Pues el amor es una planta, y necesita riego,
y poda, y abono, y mimos, y besos, ternuras,
mil cosas, pequeñas y grandes, que en ti,
cariño, ya no encuentro... Y me asfixio, me muero,
de pena, y soledad, estando contigo... Pero nada
te digo, pues caigo en la trampa de tus ojos negros...

Intentaré acumular fuerzas, para hablar contigo,
otra tarde, otra noche, y decirte lo que siento,
buscaré el modo de avivar las viejas ascuas,
y las palabras que necesito, y los gestos...
Pero será otra noche, pues el agua está caliente,
y las velas iluminan dos amantes en el espejo...

LA ÚLTIMA LÁGRIMA

Pálida imagen de un recuerdo otoñal, tu cara,
Radiante incluso a media luz, evocando la
Inocencia perdida y la fragilidad...
Ninfa grácil que se aleja, para siempre,
Con tanta ternura como puedo,
Espero poder decirte "Adiós",
Simplemente esa palabra,
Adiós, Princesa...

Bien sabes tú, hermosa gacela,
El afecto que sentía por ti, el cariño,
Ángel de la media tarde...

Hacia el olvido, en el fondo, no había
Otra opción, y eso lo supe siempre,
Y sin embargo, por unos minutos, lo olvidé...

Mi alma ha cambiado tanto, por ti, por mí,
Especialmente, he recuperado la tinta y la sangre...

Desde el Purgatorio te escribo estas líneas,
Enviadas, como siempre desde el corazón...
Seguiría queriéndote, a mi manera....
Pero me he cansado de sufrir, de sentir,
Incluso de soñar o imaginar, no puedo más...
De todas formas, mi alma ya está seca,
O debería estarlo, ya no tengo ni piedad...

Daría casi cualquier cosa por verte de nuevo,
Estar junto a ti... y decirte "Adiós"...

Tus principales armas siempre fueron tu aspecto
Inocente, tu increíble sonrisa, y tu mirada...

Para mí, has sido un gran misterio, un reto,
Adorable, lejano, extraño, pero una incógnita...
Recordar una y mil veces tu sonrisa, cada gesto,
Al mirar tanto tu foto, se ha desgastado...

Sin embargo, hoy me despido de ti, Princesa...
Incluso he quitado tus fotos, los recuerdos,
Empezando por tu nombre en la gaveta,
Mil pequeñas huellas de lo que nunca fue,
Prefiero borrarte, pues no tiene sentido
Rumiar una y mil veces tanto silencio
En el final de una etapa que jamás empezó.

Adiós, por lo tanto, Princesa, esta vez,
Deseo alejarme yo... aunque me duela...
Indudablemente, es lo mejor, olvidarte,
Organizando los buenos recuerdos, y los malos...
Solo me queda una última lágrima... Se fue...

BESANDO SOMBRAS

Besando sombras, ese es mi pasado,
buscando alguien, y encontrándolo,
para luego, finalmente, darte cuenta
de que te has terminado perdiendo
a ti mismo, tus ideas, tus tristezas,
todo aquello que era y es importante,
al menos para ti, en las propias raíces
de tu personalidad, de tus sueños...

Perderte para encontrarte de nuevo,
esa y no otra es la paradoja del amor,
que si bien en teoría debe alcanzar
el mágico cincuenta por ciento, luego,
esa paridad no se consigue ni siquiera
en los momentos de mayor entrega y
sensibilidad, cuando los cuerpos se juntan
y las almas tienden a separarse después...

Que no te engañen, pues, hablándote
de amores siempre correspondidos,
de paraísos artificiales para los dos,
de mundos por descubrir, por vivir,
pues uno de los secretos de ese amor,
tan único y especial, tan romántico,
es que si no hay entrega mutua,
en el fondo, no hay nada de nada...

Lo siento, pero no me van las relaciones
unidireccionales, donde alguien lo da todo,
alma, sueños, esperanzas, futuro, presente,
con la esperanza de conseguirlo también
todo de aquella persona tan especial...
negándose a ver que nunca conseguirán
aquello que más necesitan: sentirse amados,
tal y como son, por lo que son, y nada más...

Por ello, la única medida que hay en el amor
no es solamente amar sin medida, sino más bien
amar al cincuenta por ciento, recibir tanto amor
como das, pues no hay cuerpo ni alma ni corazón
que aguante tanta entrega, sin recibir algo,
lo que sea, ternura, besos, pequeños gestos,
que te hagan sentir mejor, más completo,
más en paz contigo mismo, y con más fuerzas...

No digo que sea fácil reconvertir una relación
estéril, desequilibrada en su proporción amorosa,
en otra cosa... Pero sí te aseguro que vale la pena
intentarlo, dar el paso, sentarte a hablar, escuchar,
explicar cómo te sientes, y por qué, y desde cuando,
y juntos, bucear por la memoria hasta el punto
donde os separasteis, y retomarlo todo allí...
Cualquier cosa es mejor que seguir besando sombras...

140. UN REGRESO INESPERADO

Poemas que se elevan en el viento y alcanzan los cielos de madrugada. Palabras que surgen en la punta de los dedos, y encuentran su camino s...