martes, 7 de agosto de 2012

EL ÚLTIMO BESO...


Te robé el último beso, de tus fríos labios,
una mañana de marzo, a pleno sol...
mas tu piel estaba helada, y no latía tu corazón...

Me acerqué a ti, con miedo, y cierto temor...
te devolví la vida con un beso de amor...
No pude evitarlo, debía arrebatarte la vida,
y llevarte conmigo, terminando tu viaje...
que la muerte ya no lleva capucha y guadaña,
ni viste de negro... Te perseguí, amor,
de una vida a otra, siempre escapabas...

Mas esta vez, te cojo en los brazos,
tu cuerpo no pesa casi nada, el calor...
la sangre, la ilusión, han tejido un velo,
y te encuentro... Si con un beso, te mato...
y con otro, resucitas... ¿podría vivir,
contigo, sin volver a besarte, jamás?

Tu corazón late muy despacio...
tus ojos se abren al mundo, otra vez...
y yo, con los ojos bien abiertos...
te beso, por última vez, y prefiero
matarte de nuevo... que perderte... 

sábado, 4 de agosto de 2012

PRINCESA...


Se marchó la princesa, con sus ojitos de cielo,   
y su boquita de fresa...
guardando en la maleta, dos puñaditos de plumas,
y el recuerdo de un beso...

Se marchó la princesa, con un hatillo de sueños,
botas de siete leguas,
una pestaña de hada, y tres madalenas, rellenas,
de jamón y de queso...

Se marchó la princesa, saltó de ventana a patio,
escalando una tapia,
trepando un viejo árbol, y prometiendo no volver,
a pisar este extraño cuento...

Se marchó la princesa, con su bolsito de mano,
sus zapatillas de ballet,
haciendo una última pirueta delante del gato,
que la miraba desde el árbol...

Se marchó la princesa, con su vestido azul,
y su rana de peluche,
y su libro de cuentos de las mil y dos noches,
y me dejó solo...

Se marchó mi princesa, para no volver...

SI TE PIDIERA UN BESO...


Si te pidiera un beso, solo uno...
¿me lo darías? 

Robarte un beso de tus cárdenos labios,
que durante tantos años me hablaron de amor,
de tristezas, soledades, ilusiones y muertes...
Probar al fin la miel que destila tu alma,
y fundir, al menos, los labios, que no los cuerpos...

Afrutados... con ese regusto a miel y limón...
cientos de veces me he asomado al paraíso,
rozando las puertas del cielo al besarnos,
un esquivo roce, la tentación eterna...
y la necesidad de romper el último muro...

Labios, como metáfora, señal y símbolo,
de la mayor entrega, y último sueño...
Última frontera entre amistad y amor,
que tú nunca cruzaste, mientras que yo...
llevo años soñando con romperla...

A veces, nos quedamos callados...
y nos miramos, hablando los ojos...
te acaricio suavemente la mano,
rozo incluso tu mejilla con el dedo,
y recojo la penúltima lágrima...

Tantos años juntos, y nunca te besé...
y sigo pensando en tantas cosas
que nunca hicimos, ni compartimos,
porque tú... nunca me amaste...
pero yo... desde el comienzo...

Cada vez que lloraste en mis brazos,
y tus lágrimas mojaban mi pecho...
que era en los malos momentos,
cuando más me necesitabas,
y más quería yo consolarte...

Mil años han pasado desde entonces,
la vida y el tiempo nos han separado,
y sin embargo... cada vez que nos vemos,
sigo añorando el sabor de tus besos,
que nunca me diste... y sigo queriendo...

Si te pidiera un beso, solo uno...
¿me lo darías? 

UN BESO AL VIENTO…


Me giro, en el último momento, al final de todo...
del largo y esquivo camino  que recorrimos juntos,
de todas las ilusiones que hemos dividido al irnos...
de miles de palabras que jamás pronunciamos...
de las pequeñas cosas de la vida nos separaron...

Y te veo, erguida, pero con el corazón desgarrado,
toda apariencia, cuando por dentro, tiemblas,
igual que yo, amor, pero eres tan orgullosa,
tú no lloras, ni sientes, ni padeces, ni te expresas...
y fue tu frialdad la que me terminó hartando...

Quizás para mantener el control, preciado legado,
por conservar la fe en ti misma, me has borrado,
de tu mundo, de tu vida, porque mi risa te distraía,
porque mis caricias te sorprendían, y mi perfume,
evocaba en ti otros amores... de otros tiempos...

Un buen día, comprendí que yo era, como mucho,
un "complemento de objeto directo" en tu vida,
pero que podías cambiarme por otros elementos,
sustantivos, pronombres, adverbios tal vez...
y que, en el fondo, no me amabas ni necesitabas...

Yo era, por lo tanto, el "mal menor", que servía
para mantener lejos a tu peor y feroz enemiga...
la Soledad... y por eso me marcabas límites,
pautas, territorios, momentos y complejos rituales,
para no quedarte solo con tu triste vida...

Pero me cansé... de estar por detrás de tus amores,
la música, la literatura, la escritura, conducir...
¡Incluso el gato, que por cierto, es mío, lo ponías
por delante de mí entre tus prioridades vitales!
Y decidí que se había acabado entre los dos...

Y te quedas allí, parada, con la mochila,
cargada de mil sueños y dislates, a los pies...
y yo me voy, altiva, y me despido de ti...
con un último beso lanzado al viento...
y no imaginas cuanta pena me das...

HACIA LAS BRUMAS DEL OLVIDO


Estoy olvidando el sonido
de tu voz...

He perdido la memoria
de tu risa...

No recuerdo el aroma
de tu piel...

El olor de tu cuello
desaparece...

El aire no se estremece
con tus cosquillas...

Ya no me veo en el fondo
de tus ojos...

El sabor de tus lágrimas se
ha esfumado...

Tus sedosos cabellos
no me rozan...

No me pierdo en las líneas
de tu mano...

Y mis ojos ya no esquían
por tu cuerpo...

Ya no lloro amargamente
por tu ausencia...

Ya no pienso en ti
a todas horas...

Lo impensable, al parecer,
ha sucedido...

Estás llegando a las tierras
del olvido...

Mi corazón va recuperando
sus latidos...

Poder verte, y despedirme,
es quimérico...

Mas se convierte en mi principal
objetivo...

Hundirme, una vez más,
en tus ojos...

Recorrer las líneas
de tu sonrisa...

Acariciar la piel sedosa
de tu rostro...

Y después, guardarte
en mis recuerdos...

Si hermoso, intenso,
fue el amor...

Más dulce podrá ser
el olvido...

Y TE FUISTE


Como barcos que se cruzan en la noche,
sin rumbo se mueven nuestras vidas,
sorda sinfonía de sentimientos sin besos,
de caricias sin manos y abrazos sin cuerpo,
busco tu recuerdo en los escollos de mi pasado,
y quisiera traerte a mi presente, mas no puedo...

Terminaron, entonces, para siempre,
las noches de insomnio, mirando fijamente
a la nada, contando los rayos luminosos
que irrumpen sin piedad en el dormitorio,
y me recuerdan que tu lado de la cama
está vacío, desolado, roto como mi alma...

Atrás quedaron demasiados recuerdos,
demasiados sueños rotos, sentimientos,
encuentros y desencuentros, llantos,
huellas de lágrimas en la almohada,
y sobre todo... soledades... vacíos...
ausencias... y retumbantes silencios...

Cuando surgen las palabras, expresando,
al menos parcialmente lo que en verdad
piensas pero no dices, queda esperanza.
Incluso cuando se convierten en gritos,
en acusaciones entrecruzadas, furiosas...

Pero cuando llega el silencio, es el fin...
El silencio, molesto, incómodo, pétreo,
usado como arma de doble filo, acerada,
que todo envenena, cada gesto y mirada,
que te destroza por dentro y por fuera,
al mirarte, sin verte, sin que me importe
ni siquiera lo que tú sientas o padezcas...

El silencio, asesino implacable y discreto,
ejecuta limpiamente cualquier resto
de sentimiento, y de repente no hay nada,
ni caricias, ni besos, ni roces, ni gestos,
y tu lado de la cama se queda tan vacío...
que no perdura ni el olor de tu recuerdo...

Mañana, cambiaré por fin las sábanas,
borrando el sutil aroma de tu cuerpo,
cambiaré los albornoces y las toallas,
impregnadas del olor a jabón y colonia,
lavaré mantel y servilletas menos una,
la marcada por el carmín de tus labios...

Y asumiré, espero, que te has ido de verdad,
que no hay retorno posible... que no estás...
Al vaciar tu armario, y regalar tu ropa al asilo,
y cribar tus libros, y quemar las cartas,
admitiré, por fin, tu muerte, lamentando
no haber compartido un último beso...

UN RELOJ ROTO


Sueños del mañana, que se convierten
en restos de intenciones no vividas,
en fragmentos de ilusiones olvidadas,
en restos de pedazos de corazones
arrancados de mil pechos palpitantes...

No quiero soñar con un mañana mejor,
pues de lo contrario, no querré cambiar
mi presente, seguro y mortalmente
aburrido, y carente de cualquier interés
con pequeños restos de esperanza...

No quiero pensar en un pasado lejano,
teñido por las brumas del olvido, densas,
que confunden los sentidos, y los sonidos,
que se propagan en las cavernas de la memoria,
alejando las voces amadas de los muertos...

Mi corazón es un reloj roto, anclado en el ayer,
pues en el fondo, el mañana me da miedo...
y puedo enfrentarme a cualquier mentira,
siempre que me permita aceptar mi pasado,
y anclarme en los arrecifes del presente...

Y llegará el mañana, y se convertirá en ayer,
y seguiré viviendo, leyendo, comiendo, durmiendo,
me despertaré algunos días queriendo olvidarme,
de todo, y de todos... mas serán tus labios, tus ojos,
los que me darán fuerzas para seguir viviendo...

140. UN REGRESO INESPERADO

Poemas que se elevan en el viento y alcanzan los cielos de madrugada. Palabras que surgen en la punta de los dedos, y encuentran su camino s...