martes, 21 de agosto de 2012

LA ENFERMEDAD DEL OLVIDO...


Un día más, antes del amanecer, se levanta... 
el sol se remueve en la cuna, perezoso, se estira,
y la mira con sus ojos de cielo, entre dos mundos...
mientras ella, una  mujer, se pone en marcha...

El astro rey la conoce desde hace mucho tiempo,
a los 17 años ya vivió por primera vez la plaga,
la enfermedad del olvido, de la pérdida absoluta...
y ahora, vuelve a empezar el mortífero ciclo...

Si duro es cuidar de un ser querido, mucho más,
cuando el cuerpo permanece, y quien se esfuma,
es la mente... Una vida entera que desaparece,
mientras otra, por desgracia, lo recuerda todo...

Recordar, a quien no sabe ni quién es, una vida...
mantener viva la ilusión, y dedicarle todo tu amor,
hacia una persona que desconoce tu identidad...
a quien llamas "abuela"... y luego, "mamá"...

Y día tras día, ella, una débil mujer, se convierte...
en el último baluarte de la memoria, de una vida,
en paladín de mil combates contra el tiempo...
y lo único que pide... es una débil sonrisa...

A veces me pregunto por qué un dios esquivo
permite tanto sufrimiento, tanta tristeza...
por qué nos priva del recuerdo de nuestra alma,
por qué nos mata, y nos tortura, de esa manera...

Mi amiga, por segunda vez en su vida,
tiene que luchar contra la enfermedad del olvido,
y aunque a veces le faltan las fuerzas del alma...
saca fuerzas del pozo de los recuerdos, y respira...

Y ella resurge, cada mañana, con la caricia del sol,
y comienza, de nuevo, la lucha, siempre más ardua,
cada día que pasa, su armadura de recuerdos...
y la espada, bien alta, del amor, la fe, y la esperanza...

No te rindas, amiga...

DESPEDIDAS...


Con el sol quemando mis pupilas, te intuyo,
en el limbo, en algún lugar, pero muy cerca.
Tu cara permanece entre las sombras,
y solo veo el blanco de tus dientes...

Tus ojos brillan cuando parpadeas,
un breve atisbo de tu infierno interior...
Estás aquí, me esperas, como siempre,
como entonces, pero no hay salida...

No puedo moverme, mi cuerpo...
lo que fue mi cuerpo, se muere...
Noto el calor de la sangre que fluye,
y las fuerzas me abandonan...

Así que esto es la muerte: el fin,
la banca siempre gana, me despido...
De quienes amé alguna vez...
y de quienes siempre odié...

Me voy sin amargura, ni sueños,
ni tristezas, ni carencias, nada...
Pues tuve una buena vida, amor...
hasta que llegó el último olvido...

domingo, 19 de agosto de 2012

CORAZÓN DE HIELO...

Tus ojos se cerraron, como el último adiós,
y perdí la luz de mi vida, la fuerza y la esperanza...
Dejaste de mirarme, como si quisieras grabar
cada detalle de mi cara en tu cándido corazón...
No latía en tus pupilas la antigua magia blanca,
formada de cálidos restos de nuestro amor...

Y yo, lejos de ti... y tú, retrocediendo,
 hacia la nada, te despedías, sin mirarme por última vez...
Límites rebasados sin pensar,
 buscando tus mágicos besos... y, sin embargo, te vas...
y yo me quedo solo... y me siento tan viejo…
Y entonces noto que el frío de tu ausencia
me está matando, amor... trocito a trocito, muero...

Yo, que había jurado que no volvería a amar,
que no sufriría más... que nunca estaría solo...
Este es el castigo por haberte amado...
que me quedo congelado al perderte...
Mis lágrimas heladas se hacen  copos de nieve...
y mi corazón se convierte en un témpano de hielo...

Prefiero no volver a amar... a sufrir de nuevo...
no llorar nunca más por el dolor de la ausencia...
Y dejar que el frío hielo se contagie del corazón,
a todo el cuerpo, y  morir por haberte perdido...

POR TANTAS COSAS…

Por todos los besos que no te di,
cuando pensaba que eras inmortal...
Por todas las veces que no te dije,
bajito, al oído... "Te quiero..."
Por cada vez que me llamaste...
y no acudí a tu lado rápidamente...
Por estremecerme, cuando me decías
"Mi vida...", y acariciabas mi mejilla...
Por algunas malas respuestas que te di,
perdiendo los nervios, al final...

Por haber olvidado el sonido de tu voz,
que tanta paz y sosiego me daba...

Por cada cuento que me contabas,
al oído, para llevarme al sueño...
Por los fuertes latidos de tu corazón,
que me traían tanta paz y consuelo...

Por cada vez que te necesitaba,
y tu venías conmigo, me escuchabas...
Por aquellas interminables conversaciones,
sobre el amor, la voluntad, y el perdón...

Por cada noche, cuando te llamaba,
transido de miedo, y venías conmigo...
Por todos los vasos de agua, fresquita,
que me llevabas a la cama, en tinieblas...

Por todas las palabras dulces, los ánimos,
las esperanzas, los sueños, que me dabas...
Por las gigantescas dosis de paciencia
que siempre tenías conmigo...

Por haber sido mi guía, mi Norte, y mi Sur,
mi compañero, amigo y mentor...

Por no haberme dado cuenta a tiempo
de lo mal que lo estabas pasando...
Por haberte perdido en los últimos meses,
y borrar tantas cosas, para no seguir sufriendo...
Por no haber estado contigo, aquella mañana,
y haberte cogido la mano, y cerrado los ojos...

Por tantas y tantas cosas, buenas y malas,
te pido perdón, te recuerdo y te quiero...
Abuelo...

TU ENAMORADO FANTASMA

La luz vela tu rostro, y tus ojos se cierran,
y la sombra de una lágrima resbala por tu mejilla...
¡Qué tormento, verte sufrir, de esa manera!

Quisiera poder sentarme a tu lado, suavemente,
y pasar mi brazo sobre tus hombros, como antes,
que notases el calor de mi cuerpo, en el alma...

Moriría por beber, otra vez, tus dulces lágrimas,
y besar tus cárdenos labios o tu pícara nariz...
Mataría por sentir la cálida piel de tu cuello...

Saborear, una vez más, el sudor entre tus senos,
y recorrerlos, pequeños y prietos, con la lengua,
y seguir bajando, por todo tu enjuto cuerpo...

Amarte no fue una elección... no tenía alternativa...
Pocos meses de amor, me temo. Catorce y medio...
Lo eterno, llegó a su fin, con mi muerte...

En el fondo, no me extraña: demasiado tiempo...
buscándote... soñándote... esperándote...
y mi pobre corazón no supo aceptar... la felicidad...

Morir no es tan difícil…Lo malo es el olvido...
Pocas cosas más difíciles que olvidar un amor...
Si hay una luz, al final del túnel, no la he seguido...

Porque tu amor era lo que me daba la vida...
y por eso, prefiero seguir siempre contigo...
convirtiéndome en tu enamorado fantasma...

Verte sufrir, y no poder abrazarte, ni besarte...
saber que estás llorando por mí, y no consolarte...
puesto que murió mi cuerpo, pero no mi amor...

Que la luz del sol te acaricie y seque tus lágrimas,
que la brisa del amanecer sean mis besos...
y las hojas de los árboles te susurren mi amor...

lunes, 13 de agosto de 2012

EN EL LABERINTO …

Recorro lentamente los pasillos del alma, 
y mis pies se arrastran, dejando huella,
sobre aquella superficie de vieja moqueta
se amontonan los restos de recuerdos,
de felicidad postrera, de amores imposibles,
convertidos en polvo lejos de sus ojos,
de sus labios, de su sonrisa... de Ella...

Tan solo una vela, en palmatoria de barro,
ilumina el camino, en el oscuro laberinto,
de las mil y una puertas secretas...
No hay mapa, ni sueños, ni pistas,
ni otro sonido que el de mis pies...
o las tristes voces del viento...
que aúllan por tanta tristeza...

Toda una vida buscándola,
siguiendo su rastro de sueños,
acechándola en los despertares,
abrazándola desde lejos...
acariciándola con la mirada,
y bebiendo todas sus lágrimas...
Tantos sueños inconclusos,
condenados a desaparecer,
a desvanecerse en el limbo,
de los amores imposibles,
de las esperanzas perdidas...

Y me pierdo, en un marasmo,
de pasillos, puertas, rellanos,
huecos tristes y escaleras,
que llevan a ninguna parte...
Pues de todas formas, es inútil...
La vida, sin ella, no tiene sentido,
ni en el mundo real, que me rechaza,
ni en los páramos, desiertos,
y enfangados, de la memoria...

¿De qué sirve encontrar el Paraíso,
entre sus amorosos y cálidos brazos...
qué sentido tiene despertar a la vida
en lo más profundo de sus ojos...
o mirarme en las negras aguas de su alma?
¿Para qué seguir con vida, si Ella,
mi Amada, mi Niña, mi Reina...
se ha marchado con Caronte,
y ha cruzado ya la Laguna Estigia?

Pero yo la sigo buscando, incansable,
por el laberinto de los recuerdos no vividos,
de los amores imposibles y soñados...
de las realidades que nunca fueron...
y de los besos robados bajo las estrellas...

Pues la vida es muerte... sin Ella...

RESCATE

Hoy, al revisar las viejas fotos, veo tu cara... 
Tan joven, que yo ni siquiera había nacido...
Y noto una fuerte amargura, al recordar...
que no tengo en casa una sola foto tuya...
¿Acaso resulta lógico tratar así al amigo?

Viejos carnés que me hablan de tiempos...
ignotos, lejanos, pretéritos, extraños,
cuando las arrugas no surcaban tu cara,
y tus ojos, que cada día miro en el espejo,
no estaban cargados de profunda tristeza...

Tu voz regresa desde las sombras, abuelo,
pero solo en mi mente, pues olvidé el sonido...
cientos de horas de cuentos, y no queda nada...
ni una triste grabación de tus palabras o versos...
¡Lo que daría hoy por escucharte de nuevo!

Año 1955... con razón me cuesta tanto verte,
asociar aquellos tiempos con los míos...
Una decena de carnés, eso es todo, el resumen
de una vida, de mil luchas, y cientos de sueños,
que demasiadas veces, no viste cumplidos...

El tambor de mi vida resuena con fuerza,
bombeando sangre y recuerdos hacia la nada,
y quisiera pensar que hay algo más que materia...
y que de vez en cuando, mientras escribo, vienes,
y es tu presencia la que acaricia mi mejilla...

Voces que se llevaron el viento y el tiempo,
aquellos que murieron, pero no del todo,
pues el amor y el cariño de los vivos
todavía perpetúan su recuerdo... y escribo,
para rescatar a mi abuelo del olvido...

140. UN REGRESO INESPERADO

Poemas que se elevan en el viento y alcanzan los cielos de madrugada. Palabras que surgen en la punta de los dedos, y encuentran su camino s...