martes, 16 de octubre de 2012

* AQUÉL EXTRAÑO SENTIMIENTO...

Ya  es de noche, y el sol se ha escondido,
sin despedirse, sin mi permiso...

Nacen las luces en las ventanas
de mi ciudad, y brillan...

Pero en mi corazón reina la tristeza
porque hoy no escuché su voz...

Y la he llamado, dos veces,
la llamaré después...

Porque sin ella, sin su voz,
mañana me faltarán las fuerzas...

No sé, tal vez este sentimiento,
sea lo que llaman "amor"...

Pues me muero en la distancia,
por no estar a su lado...

Y sueño con ella, despierto;
y estoy con ella, dormido...

Y vivo, y como, y trabajo,
y respiro... pensando en ella...

Porque en el silencio, respiro,
aunque por dentro, me muero...

* SOMOS...

Somos como dos barcos que se encuentran,
en la noche, entre la niebla, en silencio;
dos criaturas unidas por el débil lienzo
de un pequeño teléfono, y que sueñan,
quién sabe, si con otro pasado, o futuro,
en todo caso, donde el sol brilla más;
y los problemas, lentamente, se esfuman,
porque donde terminan las fuerzas del uno
comienzan las del otro, al rescate...

Somos como dos viejos amigos, que se ven
a través del espacio y del tiempo, y que tienen
muchas vidas que contarse, tan distintas,
donde tras la tempestad llega la calma,
y callan las bocas, y hablan los cuerpos,
y las manos acarician el rostro del otro,
y los labios buscan, en silencio, el beso...
Y los cuerpos se abrazan, bajo la lluvia,
y las gotas cuentan una historia de amor...

Somos como dos gotas de agua,
que se deslizan por el mismo cristal frío,
trazando caprichosos y libres arabescos;
somos libres como el viento, el cierzo;
somos inmensos como el mar, el océano;
porque al encontrarnos por fin desaparecen
el resto de las cosas del Universo, los problemas,
la distancia, el olvido, la muerte y la vida;
porque el amor nos alienta y consume...

Somos... y lo demás... no importa...

* SOÑANDO ROMA...

Anoche soñé que soñaba... y en el sueño del sueño,
soñé que me despertaba, en otra ciudad...
Abría los ojos lentamente, y allí, a mi lado,
estaba ella, saliendo también del sueño...

Nos besamos, lentamente, medio dormidos,
agotados tras una noche de lánguida pasión,
después de habernos dejado llevar por el deseo,
amantes por fin, después de tanto, tanto tiempo...

Tenerla a mi lado, robarle un cálido beso,
su afrutado aliento bajando, como un río,
por mi garganta, el olor de su cabello,
irradiando por toda la almohada...

El tacto de su cuerpo junto al mío, sutil,
y a la vez, cálido, guardando el recuerdo
de mis manos, de mis caricias, en sus senos,
sus largas piernas junto a las mías...

Salimos de la cama, después del primer beso,
y nos metimos en la ducha, cálida primero,
tibia y fría luego, riendo... como dos niños
que descubren la vida, el juego, un sueño...

Nos secamos el uno al otro con toallas
que olían levemente a lavanda y espliego,
nos vestimos con presteza -hacía frío-
y bajamos a desayunar -era un hotel-.

Y recorríamos la ciudad, su ciudad eterna,
Roma, la de los palacios y los museos,
cogidos de la mano, paseando, riendo,
dejándonos llevar por la vida en su juego...

Éramos felices... Nada ni nadie importaba...
Frente a la Fontana de Trevi, un beso...
En las escaleras de la Plaza de España,
un abrazo, una caricia... y otro beso...

Vacaciones en Roma, pero solamente
para nosotros... ¡Aquello era el cielo!
Pero se terminó el sueño en el sueño...
Y tuve que despertar en la gris realidad...

Y sin embargo... sin embargo...
Allí estaba ella, a mi lado, sonriendo...
Sus cabellos irradiando sobre la almohada,
y en mi boca, su afrutado y dulce aliento...

¡No había sido un sueño! Y allí estábamos los dos,
sonriendo, riendo, como niños que han descubierto
un nuevo y excitante juego: redescubir juntos
Roma, la ciudad del sueño Eterno...

* ANSIAS DE ABSOLUTO...

Lánguida y fría tarde de otoño en mi despacho,
asomándome de vez en cuando a la ventana,
para ver el mundo exterior, la vida que sigue
más allá de las cuatro paredes de mi universo...

Los dedos se pasean por el teclado, buscando...
A veces, la esquiva idea que no llega a término;
otras, el ritmo y la pausa, la respiración
de un nuevo texto, que nace lentamente...

El portátil encendido, bien cerca el teléfono,
a mano, el libro de cabecera, pero también
el paquete de tabaco, el mechero y el cenicero:
estos son mis compañeros de la tarde...

Pasan las horas, y con ellas, el tiempo...
Dentro de poco volveré a escucharla,
y seré feliz de nuevo... O infeliz, quién sabe...
Pues a pesar de todo, hoy tengo celos...

Celos del aire que la rodea, del sol,
de la lluvia, de los elementos,
de quienes la rodean, del mismo Dios,
pues al estar en todas partes, está con ella...

Mataría por haber estado a su lado hoy,
moriría por uno solo de sus besos...
Porque hoy tengo ansias de absoluto,
y la maldita distancia es un tormento...

Y pasarán los días, las semanas,
y seguiremos sin vernos, hablando,
cada tarde, de todo y nada al mismo tiempo,
cualquier cosa con tal de escucharla...

Aunque de sobra sé que no escucharé
de su boca, las palabras que tanto anhelo;
nos movemos en tierras pantanosas
de esquivos y dulces sentimientos...

¿Qué sentido tiene todo, me pregunto,
si no puedo conseguir lo que anhelo?
Solo soy un poeta con ansias de absoluto,
que vive en el limbo del desconsuelo...

* TUS PALABRAS...

Hoy quería hablarte de tantas cosas, princesa,
pero sobre todo, de mis sentimientos,
pues hace mucho que no te digo,
que con toda mi alma, te quiero...

Es cierto, sería más hermoso decirte
que te amo, incluso contra mi voluntad,
contra el mismísimo Dios en el cielo,
o a pesar del Diablo que anida en mi pecho...

Quisiera decirte que el sol no brilla para mí,
salvo cuando escucho tus palabras,
cada tarde, cada noche, al otro lado
de ese pequeño teléfono...

Querría decirte que mi viejo corazón
solo late con fuerza, desbocado,
enviando energía a todo mi cuerpo,
cuando te siento a mi lado, en la distancia...

Me gustaría recordarte mis sentimientos,
porque a veces parece que los olvidas,
y tus palabras, tan amadas, me hieren,
muchas veces sin tú saberlo...

Pero permanezco en silencio, y te escucho,
tan cerca que podría besar tus labios,
oler tus cabellos... Y me callo...
puesto que tus palabras son para mí el Cielo...

Porque suprimen las distancias, amor,
y al escucharte, retornan am mí las fuerzas,
para seguir adelante un día más, y por eso,
te escucho... y permanezco en silencio...

lunes, 15 de octubre de 2012

* LA DANZA DE LA LLUVIA...

El agua resbala, perezosa, por tu cuerpo
de amante ingrata o de esquiva diosa...
La lluvia nos sorpendió en el jardín,
al regresar a casa, y en vez de guarecerte,
decidiste dejarte llevar por sus caricias...
Y nunca te he visto más hermosa...

Quiero ser la lluvia, que te baña, te moja,
quiero ser la ropa, aquella camisa
que te quitabas lentamente, jugando,
criatura de carne, sangre, agua y fuego...
Quiero que te refugies entre mis brazos,
mientras me mojas por completo...

Entre nosotros, ya no hay barreras,
ni fronteras, ni ansias, ni secretos,
y conozco tu cuerpo incluso mejor
que tú misma conoces el mío...
Y sin embargo, verte así, desnuda,
despierta en mí, de nuevo, el deseo...

Y me dejo llevar por la danza,
de la lluvia, del frío, del calor, del deseo,
y me uno a tí en el juego, con torpeza,
porque tu cuerpo me llama, en silencio...
Y levanto tu cara hacia la mía,
y te abrazo, y te beso, bajo la lluvia...

Y la lluvia nos inunda, une nuestros cuerpos...
Más tarde, te llevaré a nuestra casa,
te secaré quizás un poco el pelo,
tu larga melena negra como el ébano,
pero terminaremos bajo la ducha,
y esta vez, el agua caliente enfriará tu cuerpo...

* LÁGRIMAS DE INCIENSO Y NIEBLA...

Hoy me gustaría contarte una historia,
sobre un poeta, que se enamoró
de una musa de carne y sangre,
y que dió la espalda a su musa
de incienso y niebla...

Después de tanto tiempo juntos,
de tantos poemas, cuentos, relatos,
el amor se terminó, y la musa
de incienso y niebla... Lloró...
como solo las musas pueden hacerlo...

Caían las lágrimas por sus mejillas,
rozando sus labios perfectos,
y resbalaban lentamente por su cuello...
¿Puedes verlas? Yo sí las veo.
lágrimas de musa abandonada...

No llores más, hermosa musa,
porque te sigo queriendo...
pero no como a ella, lo siento,
porque necesito vivir el amor
en la vida real, no en sueños...

No es un adiós, es un hasta pronto,
porque todo en esta vida
se acaba, alcanza un final,
y quizás, tampoco esta vez,
tenga suerte en el amor...

La quiero con toda mi alma,
con todo mi ser, contra mi voluntad,
necesito sus palabras para seguir
luchando, viviendo, soñando...
pero ella... no cree en el amor...

¿Y qué puedo hacer yo,
mi triste musa de incienso y niebla,
salvo seguir queriéndola,
en la distancia, en el tiempo,
con todo mi corazón?

140. UN REGRESO INESPERADO

Poemas que se elevan en el viento y alcanzan los cielos de madrugada. Palabras que surgen en la punta de los dedos, y encuentran su camino s...