jueves, 18 de abril de 2019

103. BESOS AL VIENTO



Como las lágrimas desprendidas de tus ojos
mis manos vuelan a tu encuentro, ingrávidas,
atravesando el espacio y el tiempo,
para aportarte el magro consuelo
de los viejos amantes despechados.

Hace ya varios años que empezó el sueño,
primero un juego, luego un lamento,
ahora quién sabe qué extraño movimiento
nos hizo encontrarnos al otro lado
de la pantalla, del mundo, de la realidad,
bastaron unas cuantas conversaciones,
por la tarde, por teléfono, unos atardeceres,
nuestras vidas se fueron ligando,
como en un trasnochado cuento de hadas…

Desaparecieron las palabras,
llegaron los silencios, pero seguimos adelante,
como burros con anteojeras, como esclavos
de la nada y del viento, y ahora,
nada existe más allá de tus lágrimas,
de tu voz en el teléfono, de mis versos,
de tantos recuerdos reales o imaginados,
de los libros que compartimos a distancia,
de las películas que nos enseñaron
que todo era posible, para los amantes.

Y te sigo lanzando besos al viento,
envueltos en versos, entre mil silencios,
y te sorprendo con pequeños regalos,
siempre pendiente, siempre presente,
siempre a tu lado en la cruel distancia,
envolviéndote en un protector capullo
como la ninfa o crisálida que nacerá
a su debido momento, entre mis brazos,
cuando de tus labios recolecte el primer beso.



sábado, 6 de abril de 2019

102. TE HE BUSCADO

Llovía esta tarde en Madrid,
y las lágrimas del cielo disimulaban
las que corrían por mis mejillas,
el calor llamando al frío interno,
la soledad amarga me perseguía.

Buscando tu reflejo en los charcos,
no alzaba la mirada, y la capucha,
negra, todo lo limitaba.

La realidad, sin ti, carecía de sentido.
Pero yo te seguía buscando.

En el agua sucia de los charcos,
con los restos de gasóleo
formando precarios arcoíris.

La sonrisa de una desconocida
tras el ventanal de un bar
me hablaba de tu ausencia.

El doble silencio de las calles,
con el oído desconectado tras volar
hacia otras realidades, mas no hacia ti,
me aislaba aún más que de costumbre.

Esas tontas ganas de cantar bajo la lluvia,
para que lo haga con más fuerza,
el repicar del granizo sobre el impermeable,
los pies de la gente al correr
buscando un refugio inexistente...

Y yo, a cada paso, más lejos de ti,
más perdido, más solo, más triste,
deseando con más ganas ese abrazo,
esos besos, tus caricias y tus manos,
pequeños milagros de la vida en común
que nos han sido negados por el tiempo,
por la distancia, por tus miedos...

Te he llamado entre océanos de tiempo,
te he buscado, incansable, para encontrarte,
refugiada en las líneas de un poema...

miércoles, 27 de marzo de 2019

101. PERDIDO EN TU SONRISA

Y te busco, incluso en los límites del cuento,
en las rimas del poema, en la música silenciosa,
y te encuentro en la sal de tus lágrimas,
en la flor de tu sonrisa amarga,
en las comisuras de tus labios,
en tu voz al otro lado de la línea,
en el brillo de tus ojos en las fotos,
en tantos "te quiero" no pronunciados,
en cada pequeña muestra de afecto,
en la camiseta que roza tu piel al levantarte,
en la toalla con la que te envuelves tras la ducha,
incluso en los calcetines rosas para el frío,
o en la mirada del oso de peluche de tu mesilla,
en las líneas de los libros no leídos,
o en los restos de los poemas que te escribo...

Te busco y te encuentro en todas partes,
en la arisca realidad que nos separa,
en el marasmo de promesas incumplidas,
en los viajes que nunca hice para verte,
en la reserva de hotel anulada en Madrid,
en el medio de tu silencio triste y amargo,
en todos los besos que no pude darte,
en mis manos acariciando tu cara,
en los lánguidos paseos por tu piel,
en la imagen en mis sueños salvajes,
en los árboles del Paseo de los Tristes,
y en los jardines de la Alhambra...

Y perdido en tu sonrisa hechicera,
sueño con besar aquellos labios,
en algún lugar del tiempo y el espacio,
mientras me esfumo entre las tinieblas,
y me sumo en la nada de tu ausencia...

sábado, 23 de febrero de 2019

100. MISIÓN CUMPLIDA


Cien poemas te prometí,
de esto hace ya varios meses,
mi bella y triste dama,
para decirte cuanto te quiero,
para demostrarte con palabras
que nada es imposible,
que el amor triunfa siempre,
que no hay límites en el sueño,
que estamos juntos en la distancia,
que solo nos separa el tiempo,
que solo nos unen los besos.

Y poco a poco, mis palabras,
tus poemas, han ido naciendo,
engarzándose como mudos testigos
de un amor entre las nubes,
de tantos sentimientos nuevos,
para llegar hasta tus manos,
convertidos en papel y tinta,
hijos de mil y un sueños,
de tantos sentimientos reprimidos,
como un largo y triste lamento,
pues con este último verso,
me despido de ti, mi bella dama,
hasta el próximo reto…

99. EN LA MADRUGADA


En el silencio de la madrugada,
mis labios buscan tu cuello,
como una nave en puerto seguro,
como el cachorro en mitad del sueño.

Y tú te das la vuelta dormida,
y me quedo mirando tu cuerpo,
valles y sombras bajo las sábanas,
campo de batalla sagrado y secreto.

Así, en reposo, pareces feliz,
lejos de la vida y sus misterios,
en un lugar donde el dolor no existe,
ni tampoco distancia ni tiempo.

Tantos años juntos pero separados,
tanto tiempo soñando contigo,
y al final compartimos lecho,
y te siento a mi lado en el sueño.

Sueños, en el fondo, todo lo que tengo,
me cuesta distinguir la realidad,
pero estando por fin a tu lado,
el mundo cabe entre mis brazos.

Te miro, y me sonríes, dormida,
mis labios buscan los tuyos,
poco a poco te despierto,
y nos amamos en la alborada.

Nuestros cuerpos se buscan,
sedientos, y se encuentran,
entre las sábanas revueltas,
en los límites de la realidad…



viernes, 22 de febrero de 2019

98. LA LLAVE DE TU CORAZÓN

A veces me siento como un caballero andante
en pos de un dragón danzarín o de una princesa,
rebuscando en mil baúles de los recuerdos
la llave que abre las puertas de tu corazón.

A base de poemas, de libros, de cuentos,
con ciento y pico canciones y varias películas
me voy acercando al preciado objetivo,
venciendo las últimas defensas doloridas.

Si enamorarme de ti fue una sorpresa,
el paso del tiempo solamente ha fortalecido
mis más ocultos sentimientos e ideas,
arrastrándome por caminos desconocidos.

Nada hay más duro de vencer que el dolor
de quien tanto ha sufrido, pues no confía,
no se permite soñar con algo distinto,
con un mundo de dragones buenos.

Eres la reina de mis mundos de tinta,
la musa lejana pero tan necesaria,
la voz encapsulada en un mensaje,
la foto radiante en la pantalla del móvil.

Presente incluso en mis sueños más secretos,
a veces me despierto en mitad de la alborada,
justo en el momento en que nuestros labios
se unen, se confunden, en un largo beso.

Llevado por la imaginación, te escribo,
y cada poema es un testigo amoroso,
quizás la única forma de estar a tu lado,
de hacer que se esfumen distancia y tiempo.

Todo habría sido mucho más sencillo
de compartir ciudad y calles, río y cielo,
incluso la Alhambra te acabaría gustando
de tanto recorrerla de la mano conmigo.

Pero mientras tanto solo nos quedan
vidas separadas, pero los mismos sueños,
y momentos donde sobran las palabras,
y se deja hablar... a los versos...

97. EL SONIDO DE TUS LÁGRIMAS



A través de la oscuridad de la noche,
grabado en un mensaje de voz,
me llega el sonido de tus lágrimas,
las palabras entrecortadas
cuando intentas poder respirar.

Y te imagino llorando a solas,
en la oscuridad de tu habitación,
tumbada en la cama de noventa,
mientras suenan las campanadas
en el reloj del salón comedor.

Daría lo que fuera por estar
esta noche a tu lado, mi dama,
y poder abrazarte mientras lloras,
dejando que la camisa se empape,
al mismo tiempo que se va tu dolor.

A veces los gestos dicen más
que las selectas palabras de amor,
y con un simple abrazo nos basta
para reconstruir nuestro mundo
y encontrar respuestas secretas
en medio de la soledad.

Pero yo no puedo estar a tu lado,
una vez más, cuando me necesitas,
maldita distancia inclemente,
que sin embargo sirve de acicate
para escribirte poemas de amor…


140. UN REGRESO INESPERADO

Poemas que se elevan en el viento y alcanzan los cielos de madrugada. Palabras que surgen en la punta de los dedos, y encuentran su camino s...