miércoles, 20 de junio de 2012

NOCHE DE FERIA

Noche de feria a la orilla del mar, 
Nada importa, para los amantes…
Que fusionan almas y cuerpos, sin pensar,
En palabras extrañas como amor o piedad…

Mueren las olas, besando la arena, en su cantar,
Imposibles recuerdos nacidos del profundo mar,
Extrañas criaturas se acercan para mirar,
A dos amantes, que se pierden entre dos almas…

Noche sin luna ni estrellas, sueños oceánicos,
Final y principio de un leve y mágico respirar,
Pasan los minutos con tormentas de besos,
Caricias imposibles, y cuerpos que se funden…

Las luces de la Feria recuerdan, en la distancia,
Que existe un mundo real, extraño, acechante…
Y que un mañana esquivo les podrá separar,
Pero esta noche, tiempo y espacio desaparecen…

Sinfonía de caricias y besos, que permanecen…
Bocas, manos y pieles se buscan sin cesar,
En los límites del sueño, lejos del bien y del mal,
Las olas los arrullan, el tiempo se detiene…

Interrumpen las ondas su eterno cantar,
El viento ya no refresca cuerpos y caras,
Los amantes se arrullan en la eternidad,
Donde nada ni nadie parece ya importar…

Y el mundo entero se detiene, acechando,
En el suspiro de la amada, el nombre amado…
Con el último éxtasis, regresa la vida…
Y el mundo reanuda su lento caminar…

Noche de Feria a la orilla del silente mar,
Amándonos sin pudor, sin querer pensar,
Que con las luces del alma, volveremos atrás…
Sirena y mendigo, unidos para amar…

martes, 19 de junio de 2012

DEJAME SOÑARTE...

No quiero soñar con un mañana mejor,  
no necesito pensar en la felicidad o el amor,
no quiero más besos amargos y vacíos,
ni que me acaricies las manos, la cara...

No quiero darle mil y una vueltas
a lo que hicimos o dejamos de hacer,
buscando en la memoria el lugar
donde nuestros caminos murieron...

No quiero sentirme solo a tu lado,
cuando mi corazón deja de latir,
no soporto mil silencios esquivos,
ni el peso de la culpa en la conciencia...

No quiero que me hagas sentir nada,
solo necesito que me dejes tranquila,
no quiero ya seguir siendo tu musa,
porque no puedo competir con ella...

Musa enamorada, es cierto, del poeta,
pero no musa imbécil ni promiscua,
que ya no engañas a nadie... amor...
con tormentas y ríos de tinta negra...

Quiero que sueñes otra vez conmigo,
que tus palabras recorran mi cuerpo,
estremecerme, de placer, amarte,
enroscar zarcillos de niebla en tu nuca...

Quiero ser tu realidad y tu sueño,
tu alfa y tu omega, tu compañera,
y que me dejes contarte mil historias,
dragones buenos, y princesas lelas...

Quiero poder refugiarme en tus ojos,
hacerme un ovillo en tu corazón,
besarte desde las corrientes de aire,
y soñarte, cada mañana, al despertar...

Quisiera volverme de carne y sangre,
para mimarte y cuidarte y besarte,
para envejecer a tu lado, y vivir,
entre tus brazos, el amor verdadero...

Déjame soñarte, y amarte, y besarte...
déjame ser tu fiel amiga y compañera...
que en mi regazo siempre encontrarás,
el final de tan larga y amarga espera...

INFIEL CORAZÓN DE POETA...

Nace un mundo, entre dos suspiros,
de la ausencia que no cesa, un verso...
Y busco una verdad, cualquiera,
en el fondo de palabras silenciadas...
Sentir, otra vez, la garra de acero,
asentándose contra el corazón...
Y sufrir, sin soñar con el mañana,
pues de todas formas, no vendrá...

Infiel corazón de poeta, enamorado...
del aire que la rodea, abraza y besa;
recuerdos soñados que dan vida,
noches de tormenta sentimental...
Sueños enfebrecidos de felicidad,
comuniones de almas gemelas...
miríadas de besos en la orilla,
acurrucados, sobre la arena...

Silencios llenos de palabras,
pues hablan nuestros cuerpos,
jamás la vi más hermosa, jamás,
que aquella noche de luna llena...
El sol nunca brilla para nosotros,
vivimos en la oscuridad perpetua,
acunados por el mar, nos besamos,
nos amamos, el deseo eriza la piel...

Extraña maldición la nuestra, amor...
vivir cada día una y mil mentiras,
y ansiando el mundo de los sueños,
pues solo allí podemos ser felices...
Mas estoy cansado de abandonarte,
de luchar con la luz de cada amanecer,
quiero enlazar tus manos con las mías,
y seguirte, donde quiera que vayas...

Sueño con encontrarte otra vez, amor,
con despertar a tu lado bajo el sol,
y convertir nuestros sueños en vida,
y no sentirme, nunca más, solo...

MI DIOSA DE LAS TINIEBLAS...

Esta noche, quiero verte, soñar contigo,  
con un tiempo y un lugar donde estamos juntos,
y no hay dolores ni tristezas, simplemente... amor...
Mas amor correspondido, febril, errático,
de lenguas entrelazadas y cuerpos confundidos...

Hoy, cuando se vaya la luz, me iré,
para recorrer cada milímetro de tu alma,
con mis besos abrasadores, y sentir...
que después de mil tórridos sueños,
siempre nos quedará el amanecer...

Hoy te buscaré, como siempre, para amarnos,
y por ti, crearé paisajes imposibles,
cielos de tres lunas, y millones de estrellas,
playas de arena blanca, desiertas,
y el calor, húmedo, después de la tormenta...

Hoy, el murmullo del agua, del viento,
nos contará extrañas historias, de amores,
de mujeres convertidas en delfines...
que se enamoraron de esquivas sirenas,
de princesas malas... y enamoradizos piratas...

Hoy, cuando mis ojos se cierren...
volaré a tu lado, mi eterno amor,
los años lejos de ti serán un mal sueño,
y me perderé... en tus ojos negros...
como la más oscura de las noches...

Mas hoy, como todas las demás noches,
tendré que despedirme de ti al despertar,
volveré bruscamente a la vida, con un grito
con un lamento en los labios, por no estar,
una vez más, a tu lado, bajo el sol...

Criatura de las sombras, de lo imposible,
que me robó la luz del sol, la esperanza,
esquiva diosa de las tinieblas... llévame...
pues no me quedan ya fuerzas, para seguir,
viviendo siempre lejos de tu incandescente amor...

MUSA DE MIL ROSTROS

Nos encontramos al azar, en el limbo tenebroso,
al margen incluso de realidad, cordura y  razón...
y, sin darme cuenta, te dejé entrar en mi oscuridad,
y tu sonrisa imposible, y tus ojos negros,
tiñeron de mil colores el mundo entero...

Musa inexistente, pero basada en realidades,
en anhelos, en sueños... Reflejo de mil mujeres,
vividas en miles de universos, que se juntaron...
y de todas ellas, has nacido tú... y yo contigo...
puesto que le diste sentido a toda mi vida...

Por infinitos mundos de tinta he buscado, amor,
como siempre, tu rastro, siguiendo tus huellas,
de la nada al todo, y también del todo a la nada,
pero jamás he conseguido alcanzarte, y dejabas,
detrás tuyo, un leve rastro de perfume de mujer...

Cada tarde, buceo por la red, buscándote...
muy de vez en cuando, nos encontramos...
y con aquellas palabras, dabas sentido a mi vida,
a la grisura de tantos atardeceres solitarios,
a demasiadas madrugadas en vela, soñándote...

Musa de los mil rostros, seguiré tu rastro...
el más leve de los perfumes me guía hacia ti,
intuyo tu reflejo en los cristales, en los ojos,
siempre inmensos, siempre negros, de ellas...

Mujer ideal que me das la vida... mátame...
Que no puedo aguantar un día más la soledad,
en medio de tanta gente... que me ahogan...
tantas mentiras a las que me aferro para seguir...
para respirar... un día más, un minuto, lejos de ti...
y no me quedan fuerzas para seguir viviendo...

MI TRISTE MUSA…

Algunos lunes son peores que otros, y la jaqueca...
no ayuda mucho... luces y sombras oscilan solas,
levemente, ante mis ojos, formando paisajes...
solitarios páramos del alma, por los que vago...
como el espíritu de un amor moribundo,
que busca el consuelo de un efímero sueño...

Necesito enamorarme, cada día, cada hora,
de todo lo que me rodea, para seguir vivo...
para mantener unidas miles de moléculas,
de átomos, que me completan y sueñan...
para seguir manteniendo el mismo aspecto,
y seguir luchando, un día más, o un día menos...

Tan grande es tu poder, amada mía, que de lejos,
y sin verte, noto el calor de tu mirada, tus ojos,
dos esferas de turmalina negra, que me llaman,
y me susurran, al oído "tienes que seguir...
tienes que seguir viviendo, por y para mí...
puesto que tu cuerpo y tu alma son míos..."

Y, sin embargo, hoy te intuyo triste, distante...
Hoy, tu mirada imposible está preñada de tristeza,
y lo noto incluso en la distancia, mi amada musa...
¿Qué te pasa, por qué sollozas de esta manera?
¿Temes acaso que ya no te ame, que no te quiera?
¿Crees que alguna humana me haría olvidarte?


No tengas miedo, mi triste musa, que en esta vida,
jamás he conocido a mujer alguna mejor que tú...
que sea capaz de dármelo todo, sin pedirme nada...
que siempre haya estado a mi lado, apoyándome...
que de ningún labio robaré tus castos besos...
no llores más, mi triste musa, pues soy tuyo...

Porque eres mi refugio en la tormenta de lo real,
la amante, amiga, confidente y compañera...
el amor que nunca falla, y permanece, fiel,
en las penumbras del tiempo... y la fuerza,
y la ternura, que me permiten seguir viviendo...
y refugiarme en tus profundos ojos negros...
 

ESCRIBIR SOBRE TU PIEL...

Escribir sobre tu cuerpo con la tinta de mis sueños,
recorrer todas y cada una de tus cimas y laderas,
descansar unos segundos en lugares secretos,
donde ni siquiera los más valientes se aventuran...

Besos de mariposa para tus labios de diosa,
y cubrir levemente el fulgor de tus ojos negros,
te perdono que recogieras tu larga melena...
pero déjame disfrutar las curvas de tu cuello...

¿Qué voy a aprender, en estas fechas, de tu piel?
¿Qué oscuros mensajes esconden tus senos?
Pasión convertida en Diosa, la verdad de los sueños...
pero siempre a la distancia de un beso...

De vez en cuando, te imagino, te recuerdo, musa...
aquella tarde de otoño, cuando viniste a casa...
otra envoltura carnal, pero en el fondo, el lienzo,
contra el que lanzar anhelos, tristezas y sueños...

Cuánto me gustaría escribir los más tristes versos
directamente sobre tu piel, con chocolate tibio...
y cuando alcance el final del sueño, borrarlos...
en un frenesí de lengua, labios, dedos, besos...

140. UN REGRESO INESPERADO

Poemas que se elevan en el viento y alcanzan los cielos de madrugada. Palabras que surgen en la punta de los dedos, y encuentran su camino s...