martes, 19 de junio de 2012

EL NACIMIENTO DE LA MUSA

Hoy me desperté con un grito en la garganta,
recorriendo eternos pasillos durante toda la noche,
y buscando entre  recuerdos olvidados,
el de un momento, cuando no la hubiera amado...
¿Desde cuántos años  nos conocemos, amiga mía?
Más de treinta, noche y día, y de madrugada,
cuando el cansancio y la tristeza rebajan los muros
de la realidad, y surge el contacto de los mundos...

En la lucha por seguir adelante, nace un día...
una presencia, sentimiento,  necesidad... amar...
Amar y ser amado, algo simple y complicado...
un eterno deseo, que puede llevarte toda la vida...
Y  se va formando en tu interior un "bezoar",
 extraña agrupación de elementos muy distintos,
en tu cuerpo, casi siempre en los intestinos...
salvo que el mío está formado por sentimientos...

Y en torno a aquél primer sentimiento reprimido,
aquella emoción no compartida, va creciendo,
en el corazón, un "bezoar"... y sube la tensión...
y duele el corazón... tanto, que parece estallar...
La vieja y esquiva garra de acero, que aprieta,
comprime, condensa y da forma a la piedra...
y convierte los sentimientos en materia...
tanto, que no entiendes que no se vea con rayos X...

A falta de una amada mortal, llenas el corazón
con pequeños momentos robados al tiempo...
mil  recuerdos de grandes y pequeñas amigas,
que te han ido acompañando en el caminar...

Pasan los años, y las décadas, y por fin...
la encuentras... que los caminos del amor ...
son inescrutables, arduos, y tortuosos...
Y piensas que con ella desaparecerá el dolor...

Pero no es así... el "bezoar" sigue creciendo...
las emociones, los sentimientos reprimidos,
demasiados sueños, y tristes realidades,
se acumulan en torno a esa piedra del corazón...
¿Será que mi necesidad de amar sigue creciendo?
¿Que nunca tendré bastante con la realidad?
Quizás por eso, me hundí en los mundos de tinta,
decidido a sentir, compartir, vivir y soñar...

Pero llegó el momento en el cual se partió,
con un siniestro crujido, la piedra del "bezoar"...
y de miles de sentimientos jamás vividos...
nació ella... mi amada y esquiva musa...
Criatura imaginaria, como en todos los poetas,
a quien vas dotando de todas aquellas virtudes
de todas las mujeres que has ido conociendo
a lo largo de muchos años de vida...

Y quizás por eso, por no existir ni ser real...
pero aglutinar tantas facetas hermosas...
de tantas mujeres que han dejado huella en ti...
Mi amada y esquiva musa, perfecta fusión,
implacable compañera y mortal acicate...

HE BUSCADO...

He buscado la sabiduría entre las dunas,
en la arena azotada por el Mistral,
paseando junto a la orilla
del inclemente mar,
sin respuesta...

He buscado la fortaleza en la piedra,
en las cavernas alejadas del sol,
lejos de todo, de la vida
que bulle en la
superficie...

He buscado la ternura en el viento,
en sus largas caricias sin manos,
en sus besos sin labios,
que te rodean y
te abandonan...

He buscado la alegría en el fuego,
en mil largas noches sin luna,
alumbrado por las llamas,
en el rojo, el naranja,
en el negro...

He buscado compañía entre los almendros,
flores rosas y blancas, por doquier,
entre sus ramas, encontré
la virtuosa soledad
del silencio...

He buscado el perdón entre lápidas y nichos,
caminando, vivo entre los muertos,
o tal vez muerto entre los vivos,
descubriendo que la vida
no existe...

He buscado el amor entre clínicas y hospitales,
recorriendo mil habitaciones y pasillos,
bebiendo las lágrimas amargas
de la soledad y de la ira
ante la muerte...

He buscado la risa en los barrancos, en el eco,
suena por mil sitios, con mil voces,
mientras tú vas cayendo,
para siempre hacia
la nada...

Pero al final, he encontrado todas las respuestas
en el lugar donde siempre supe que podría
encontrarlas: en tus ojos, en tus manos,
en tu regazo, en tus labios...
en ti...

EL COMIENZO DE UNA VIDA

Mis sueños han sido arrastrados por el tiempo,
Obligados a emprender el vuelo hacia el futuro,
Navegando de la nada al todo, sin rumbo...

A pesar de todo ello, siento que me estremezco,
Mientras veo tu foto en la pantalla, tan cerca,
Estás en el límite de amor y de amistad...

Tanto tiempo juntos, que sobran las palabras...

Anunciando la muerte del día, cantan los pájaros,
Preñados de esa extraña tristeza, de ese final,
Parece como si intuyeran los sentimientos,
Están llorando por la muerte del sol
Las emociones encontradas, las palabras rotas,
Los silencios, las dudas, los miedos, las angustias, que
Empañan mi alma con la inquietud de no ser...

De no ser lo bastante bueno como hombre, como padre,
Esperando que al final, seré capaz de dar la talla...
Parece mentira, pero creo que a todos los hombres
Unos más, otros menos, nos entra siempre la misma
Inquietud, la misma angustia... Pero tal vez
Sea justamente aquél el mayor secreto...

La necesidad de temer, para poder proteger...
Ese hijo que mes a mes se convierte en real..

Pues estás viendo cómo crece en aquél cuerpo
A la vez conocido y extraño, pues no reconoces,
Sobre todo al principio, los síntomas del cambio...
Sabes que ella está embarazada, por supuesto, y
Elevas los ojos al cielo con cada absurdo antojo...

Venganza, tal vez inconsciente, por las molestias...
Incluso te tomas con buen humor cuando te toca
Emprender una expedición de fresas con nata,
Noche sí, noche no, pues no le gustan del día anterior, y
Sospechas que lo está haciendo a propósito...

Aunque cuando te mira, con eso ojos hermosos,
Ves cómo desaparece tu enfado, y te vistes, y
Emprendes el camino hacia cualquier sitio que,
Contra todo pronóstico, tenga al menos las fresas...

Mas luego, cuando vuelves a casa dos horas después,
Observas, defraudado, que ella se ha quedado dormida,
Incapaz de despertarla... te comes las fresas... aunque las odias...

Vivir un embarazo es toda una experiencia, pues no
Existen dos mujeres iguales: unas no tienen antojos,
Rara vez piden helado de cabrales de madrugada,
Se conforman con arrasar con todo lo que hay en la nevera...

La mía... cualquiera sabe con qué me sorprende...
Espero que no sea algo que no tengan en el chino...

Todavía no hemos empezado a vivir aquella historia,
O tal vez todo esto sea un calentamiento psicológico,
Una especie de prólogo, de juego, de paradoja...
Tener ganas de antojo, sin conseguir el embarazo...

O quizás, yo necesite enfrentarme a mis temores,
Universales, me temo, de no ser lo bastante bueno...

Luego, te cansarás de antojos, de nauseas, de caprichos,
Exclaman los amigos con experiencia... Ya verás....

No les digo lo que pienso, que tener un hijo, incluso un
Embarazo, compartirlo con la mujer a quien amo,
Acaso sea la mayor aventura de nuestra vida...
Nada más... y nada menos, que crear desde la nada
Todo un ser humano, partiendo de un cachito de amor...

YO VIGILO TUS SUEÑOS

Sueño con tus labios, con tu sonrisa, con tu cuerpo...
El recuerdo se transforma en pesadilla,
pues no queda casi nada de ti, donde yo estoy.

La sombra de tu perfume me acompaña en mis noches,
en mis días, en mis tinieblas, en mis luces...

Yo te amo, lo sabes, aunque no te lo digo mucho...
Te he dado mi alma, y mi cuerpo, y mi piel...

Rozo tus labios con la punta de mis dedos, duermes,
y lentamente sigo la línea de tus ojos,
que se agitan bajo tus párpados...
Tú duermes, y yo vigilo, como siempre, tu sueño...
¿Sueñas conmigo? ¿Es una pesadilla, o una ilusión?

El alba hace bailar luces y sombras sobre nuestra cama,
y yo sigo la curva de tus labios, trazo arabescos
sobre tu cuello, y desciendo hacia la tibia piel de tu pecho...

Hace calor en el dormitorio, y solamente una sábana me separa de ti,
el camisón insinúa más cosas de las que esconde,
miro tus senos, siento el calor de tu piel cuando
los acaricio con la punta de los dedos, con mis labios,
tu cuerpo responde a mis caricias, y gimes suavemente...

Tengo ganas de hacer el amor contigo, y desaparezco entre las sábanas,
busco lentamente el calor en tus ingles, y te inflamas bajo mis labios,
y nos amamos lentamente, como si no hubiera nada más...

Y gimes tan fuerte, que sello tus labios con los míos,
y gozamos al mismo tiempo, entonces te despiertas... y me sonríes...
Nos quedamos abrazados algunos minutos, para recuperar la respiración,
bajo la luz del nuevo día... Nunca te ha gustado madrugar...
"Pero es siempre un placer que me despiertes tan dulcemente...
experimentando tanto placer, contigo..." y ronroneas como una gata
que busca un poco más de contacto, de amor, de erotismo, de ternura...

¡Dulces mañanas de Domingo, cuando los sueños se cumplen!

Y ENTONCES, DE TODO LO DEMÁS, ME HE OLVIDADO...

Quisiera volver a sentir, a soñar, como antes,
quisiera poder olvidar todas mis dudas,
quisiera pensar que todavía es posible,
quisiera creer que nada ha cambiado, mas...

Me estremezco al escuchar tu nombre...

Nunca más, afirmé, volveré a enamorarme,
nunca más, repetí, me dejaré sorprender,
nunca más, aseguré, tendré miedo al silencio,
nunca más, prometí, lloraré por una ausencia, pero...

Te enamoraste de mí... y yo de ti...

Siempre creí que existía un límite para el amor,
siempre creí que las diferencias no eran importantes,
siempre creí que con el tiempo llega la calma,
siempre creí que al final, podría olvidarte, pero...

La tormenta nos arrastró a tierras desconocidas...

Y me hundo en tus ojos hechiceros, verdes o castaños,
y escucho la dulzura de tu voz, susurrando en mi oído,
y acaricio, con la mirada, tus labios, y luego te beso,
y respiro aquél aroma en tu cuello, y sin embargo...

Exploro los recovecos de tu cuerpo... como la primera vez...

Y sueño, con verte de nuevo, cada noche,
y sueño, con esperarte escondido, robarte dos besos,
y sueño, con esquiar levemente, por todo tu cuerpo,
y sueño, con almacenar tantos hermosos recuerdos...

Comprobando que todo ello estaba justificado

Pues he visto que catorce años no son nada,
pues he amanecido más de dos mil quinientas veces a tu lado,
pues he acariciado tu cabello con mis labios,
pues he provocado tu despertar, y me has besado...

Y entonces, de todo lo demás, me he olvidado...

lunes, 18 de junio de 2012

EN EL FONDO DE TUS OJOS, ME BUSCO...

Tus ojos son verdosos, enormes, soñadores, almendrados, hechiceros,
prometen guardar fieramente mil y tantos mundos secretos,
que habitan en tu interior, en tu corazón, en tu cerebro...
son los fieles testigos de los cientos de veces
que has llorado por amor, desamor,
alegrías, tristezas, amargura,
pero también me hablan
de tus luminosos
secretos...


Tus ojos son los mensajeros de tu alma, de tus sentimientos, y por eso
unas veces transmiten todo el amor del mundo, como los ríos
desbocados por la inundación de felicidad que te ilumina,
y entonces, para mí no hay en el mundo mujer
más hermosa, bajo mis ojos, tu belleza crece
hacia el infinito, a los secretos confines
del multiverso... y cuando te miro,
y al mirarte, solo lamento,
que estés durmiendo...


Tus ojos, Fátima, son la ventana hacia mis sueños, pues en el fondo
de ellos me refugio, cuando tengo miedo, cuando me agobian
las pequeñas tragedias de la vida, también las grandes,
entonces, me acerco tanto, que consigo verme,
casi entero, en el espejo de tus pupilas,
entre el marrón y el verde,
que se vuelve grisáceo
y cambian con
el tiempo...


Pero tus ojos, tan cambiantes de puro inquietos, tan luminosos, se cierran,
sin embargo, cuando te beso, lentamente, y no puedo encontrar
en tu fondo mi reflejo... ¿Por qué se cierran los ojos al besar?
¿Es para dar libertad a la imaginación? ¿Para soñar mejor?
O tal vez por algo mucho más simple: que cuando
dos amantes se besan, el mundo sobra,
y nada importa, cuando los labios
se rozan, y destilan amor
secreto...


Ojos de mujer enamorada, de amiga, confidente, compañera, que tal vez ahora
guardan en su interior un secreto, el de una vida que comienza en tus
entrañas... Si los ojos nada esconden... Si son el espejo del alma,
¿Por qué no me cuentan, entonces, lo que más deseo?
¿Por qué me niegas ese conocimiento que ansío?
¿Quizás porque todavía no lo sabes?
Y mientras tanto, yo busco,
en tus ojos, la imagen
de nuestro hijo...

COMO PALABRAS VARADAS

Al girar la cabeza, rehúyes mi mirada,
que te busca, te sigue, te encuentra,
mientras disfrutamos de la mañana,
perezosa, de domingo, entre las sábanas...
Desde hace algunos días, quizás semanas,
ya sabes lo despistado que he sido siempre,
no me miras igual, ha desaparecido algo,
la chispa, en tus ojos negros y almendrados...

Tus ojos ya no me sonríen como antes,
ya no vive en ellos la chispa del tercer amor,
ni siquiera del segundo, ni del primero,
y la letra de tu nombre me quema en el hombro como el fuego, la tinta,
fundida con mi sangre, me cuenta historias
de desamor y de tristeza... Pero claro, si tú,
mi diosa, permaneces en culpable silencio,
¿qué hacer, para que me digas lo que te pasa?

¿Qué te ha pasado, qué nos ha pasado, mi vida,
para que se haya esfumado la verdadera magia?
Y mientras tú te arropas en las sábanas y finges,
lo sé, dormir... yo sé que estás mirando fijamente
algún punto en la pared, buscando respuestas
en medio de la nada, y permaneciendo callada...
Son tus silencios los que más daño me hacen,
esos desiertos llenos de palabras varadas...

Cansado de permanecer inmóvil a tu lado,
me levanto, y lentamente lo recojo todo,
sin cerrar la puerta por completo, voy al baño,
chorros de agua caliente y vapor borran las huellas
de otra noche de pesadillas y medias verdades,
pues con las brumas del sueño comprendo
que poco nos une y mucho, me temo, nos separa,
y nos dejamos llevar por la mutua indiferencia...

Te observo, desde la puerta del dormitorio,
y sé que no duermes, pues las lágrimas
mojan tus mejillas, y los sollozos desgarran
tu pecho... y yo, cansado de verte llorar así,
me siento a tu lado en la cama, me agacho,
despacio, y empiezo a acariciarte lentamente,
tu larga melena negra, tus blancos hombros,
hasta que te serenas, y me dices lo que más temo...

140. UN REGRESO INESPERADO

Poemas que se elevan en el viento y alcanzan los cielos de madrugada. Palabras que surgen en la punta de los dedos, y encuentran su camino s...