Vienes a mí, envuelta en recuerdos,
de amores pasados, de otros tiempos,
y basta con un solo mensaje,
para que mi corazón lata con fuerza,
y que la extraña magia despierte,
como antes, como ahora, como siempre.
Amor de juventud, de adolescencia,
cuando todo parecía más sencillo,
poseído por tu embrujo, por tu magia,
aquél bañador turquesa que moldeaba,
como una segunda piel, tu hermoso cuerpo.
Esa sonrisa capaz de fundir el hielo,
de resucitar mi corazón maltrecho.
Tu mirada, tus ojos oscuros,
que prometen imposibles futuros,
en los que la misma realidad cambia.
Meses de cartas, alguna llamada,
varios viajes, lejanos en el tiempo,
muchos sueños, demasiados, lo sé;
y la vida que nos separa, dos rumbos,
el tuyo para crear una familia desde la nada,
un marido, dos hijos, tu trabajo, tus sueños...
Y yo, tan lejos, soñándote de vez en cuando,
pero consciente a la vez de la realidad:
nada hubo ni habrá entre nosotros,
tan solo líneas negras sobre blanco papel,
cuando convertí en novela mis pensamientos,
y me atreví a ser libre y feliz...
... al final, regreso a la poesía... aunque no sea demasiado buena... aunque a veces me parezca incluso un poco falsa... porque me quedé enganchado en las marañas de la prosa... pero sobre todo, porque disfruto escribiendo poesía... y compartiéndola contigo...
sábado, 5 de enero de 2019
viernes, 4 de enero de 2019
CINCUENTA Y UNO
Soñándote, porque en el fondo
no hay mayor pecado
que el no atreverse a vivir.
Me refugio en el tiempo,
en la soledad y en la distancia,
y te escribo en poemas de amor
todas aquellas cosas que no te digo,
los versos son el arma de los cobardes;
pero dejan huellas negras
sobre la página en blanco.
Versos que son lamentos carnales,
mensajeros de otros tiempos,
inmunes a la decepción o al desaliento,
que aletean cual salmones remontando,
contra la corriente, hacia su muerte...
¿Qué pasa cuando no alcanzan
las palabras, su último destino?
¿Cuando no se refugian en los ojos,
en el corazón del amado,
y convertirse en suspiros al viento?
La mayor ventaja es que viven
al margen del tiempo, y pueden esperar,
pacientes y resignados en el cibermundo,
hasta que alguien los lea, para sentir,
aunque sea de manera incierta,
la comunión con un alma atormentada.
Versos que vagan sin rumbo,
rebotando, magullándose, desgarrándose,
pero al mismo tiempo, compartiendo,
naciendo, creciendo, y desapareciendo...
Versos, poemas, que quizás con el tiempo,
se conviertan en libro, en antología,
en algo más que un recuerdo, y que así,
de manera sutil y confiada,
sorprendan a la amada, a mi Dama,
cualquier mañana de primavera,
cualquier tarde otoño o invierno...
Y entonces serán leídos por Ella,
con mensajes de amor, de cariño,
de pequeños y agudos sentimientos...
no hay mayor pecado
que el no atreverse a vivir.
Me refugio en el tiempo,
en la soledad y en la distancia,
y te escribo en poemas de amor
todas aquellas cosas que no te digo,
los versos son el arma de los cobardes;
pero dejan huellas negras
sobre la página en blanco.
Versos que son lamentos carnales,
mensajeros de otros tiempos,
inmunes a la decepción o al desaliento,
que aletean cual salmones remontando,
contra la corriente, hacia su muerte...
¿Qué pasa cuando no alcanzan
las palabras, su último destino?
¿Cuando no se refugian en los ojos,
en el corazón del amado,
y convertirse en suspiros al viento?
La mayor ventaja es que viven
al margen del tiempo, y pueden esperar,
pacientes y resignados en el cibermundo,
hasta que alguien los lea, para sentir,
aunque sea de manera incierta,
la comunión con un alma atormentada.
Versos que vagan sin rumbo,
rebotando, magullándose, desgarrándose,
pero al mismo tiempo, compartiendo,
naciendo, creciendo, y desapareciendo...
Versos, poemas, que quizás con el tiempo,
se conviertan en libro, en antología,
en algo más que un recuerdo, y que así,
de manera sutil y confiada,
sorprendan a la amada, a mi Dama,
cualquier mañana de primavera,
cualquier tarde otoño o invierno...
Y entonces serán leídos por Ella,
con mensajes de amor, de cariño,
de pequeños y agudos sentimientos...
jueves, 3 de enero de 2019
CINCUENTA
Quisiera fundir en tu piel
mis labios de escarcha,
desnudarte entre sábanas
de blanco hilo fino,
seguir con mi lengua
el valle entre tus senos,
aspirar entre tus piernas
tus sabores secretos,
y ser uno contigo
en la profunda madrugada;
desaparecer juntos
en un lugar más allá del tiempo,
en espacios desconocidos,
y desiertos silencios...
Quisiera comenzar el viaje
hacia un futuro desconocido,
hacia el todo o la nada,
poco importa si es a tu lado,
hacer frente a gigantes
y a molinos de viento,
a princesas malvadas
y ayudar a dragones buenos;
porque eres el viento en mis alas,
la pluma detrás de mis versos,
el final de todo, y el comienzo
de mil y un pequeños sueños,
el alma de mis pensamientos,
la prisionera de mis recuerdos.
Quisiera despertarme a tu lado,
y ver sobre la almohada
tus cabellos cobrizos revueltos,
notar tu cuerpo junto al mío,
buscar el calor en tu ombligo,
levantarte el camisón en silencio,
y besarte desde los pies hasta tus labios,
haciendo una parada en el medio,
y así despertar tu deseo,
y que llegues tarde al trabajo,
sofocada, pero feliz y sonriendo,
pues para el amor y el sexo
no hay mejor momento que el aquí,
el ahora, la eterna ley del deseo...
mis labios de escarcha,
desnudarte entre sábanas
de blanco hilo fino,
seguir con mi lengua
el valle entre tus senos,
aspirar entre tus piernas
tus sabores secretos,
y ser uno contigo
en la profunda madrugada;
desaparecer juntos
en un lugar más allá del tiempo,
en espacios desconocidos,
y desiertos silencios...
Quisiera comenzar el viaje
hacia un futuro desconocido,
hacia el todo o la nada,
poco importa si es a tu lado,
hacer frente a gigantes
y a molinos de viento,
a princesas malvadas
y ayudar a dragones buenos;
porque eres el viento en mis alas,
la pluma detrás de mis versos,
el final de todo, y el comienzo
de mil y un pequeños sueños,
el alma de mis pensamientos,
la prisionera de mis recuerdos.
Quisiera despertarme a tu lado,
y ver sobre la almohada
tus cabellos cobrizos revueltos,
notar tu cuerpo junto al mío,
buscar el calor en tu ombligo,
levantarte el camisón en silencio,
y besarte desde los pies hasta tus labios,
haciendo una parada en el medio,
y así despertar tu deseo,
y que llegues tarde al trabajo,
sofocada, pero feliz y sonriendo,
pues para el amor y el sexo
no hay mejor momento que el aquí,
el ahora, la eterna ley del deseo...
CUARENTA Y NUEVE
Amarte es sencillo,
me basta con tu recuerdo,
con tu melena cobriza
azotada por el viento,
y tu risa nerviosa,
y tus labios jugosos;
mientras busco en mi memoria
motivos para no quererte,
y no encuentro más que sueños,
tan locos e imposibles
que sonrío en el espejo.
Te voy buscando y hallando
en las raíces del viento,
en los rayos de sol de invierno,
en los primeros brotes esquivos
de la primavera temprana,
y en los copos de nieve
de la Sierra Morena;
en el arcoiris sobre el mar,
y en la luna llena sonriente,
que parece reírse de mi
por seguir amándote...
me basta con tu recuerdo,
con tu melena cobriza
azotada por el viento,
y tu risa nerviosa,
y tus labios jugosos;
mientras busco en mi memoria
motivos para no quererte,
y no encuentro más que sueños,
tan locos e imposibles
que sonrío en el espejo.
Te voy buscando y hallando
en las raíces del viento,
en los rayos de sol de invierno,
en los primeros brotes esquivos
de la primavera temprana,
y en los copos de nieve
de la Sierra Morena;
en el arcoiris sobre el mar,
y en la luna llena sonriente,
que parece reírse de mi
por seguir amándote...
miércoles, 2 de enero de 2019
CUARENTA Y OCHO
¡Qué solos se quedan los versos
cuando cierras las ventanas
en el corazón del invierno!
¡Qué pena me dan los labios
que no se cubren de besos
y se queman por el viento!
Labios y versos, palabras y plumas,
sueños resecos, mil y una historias,
convertidas en poemas dolientes.
Lanzo mis redes en mares revueltos,
buscando atrapar tu corazón,
y meterme escondido en tus sueños.
Ya te acompañé en las pesadillas,
vendrán los buenos momentos contigo,
y no quiero, mi dama, perderlos...
Y sigo luchando contra molinos de viento,
contra gigantes y cabezudos, contra todo
y contra todos, incluso contra ti...
Y lentamente, verso a verso,
voy vertiendo palabras en tu corazón,
como el ratoncito valiente de los cuentos...
Construyendo un castillo en el aire,
donde refugiarnos en los malos tiempos,
cuando la realidad nos alcance...
cuando cierras las ventanas
en el corazón del invierno!
¡Qué pena me dan los labios
que no se cubren de besos
y se queman por el viento!
Labios y versos, palabras y plumas,
sueños resecos, mil y una historias,
convertidas en poemas dolientes.
Lanzo mis redes en mares revueltos,
buscando atrapar tu corazón,
y meterme escondido en tus sueños.
Ya te acompañé en las pesadillas,
vendrán los buenos momentos contigo,
y no quiero, mi dama, perderlos...
Y sigo luchando contra molinos de viento,
contra gigantes y cabezudos, contra todo
y contra todos, incluso contra ti...
Y lentamente, verso a verso,
voy vertiendo palabras en tu corazón,
como el ratoncito valiente de los cuentos...
Construyendo un castillo en el aire,
donde refugiarnos en los malos tiempos,
cuando la realidad nos alcance...
CUARENTA Y SIETE
Hija de la soledad, de la noche infinita,
mi tristeza se escurre por los rincones,
va atronando el silencio en la tierra,
y mis palabras se convierten en versos.
Amor y distancia, son una mala mezcla,
aunque permiten llenar los silencios
con palabras que de otra forma no nacen
cuando a la distancia de la boca te tengo.
Gran invento sería el teléfono,
portador de magias dulces y blancas,
cómplice de los amantes eternos,
si permitiese enviar los besos...
Besos que te mando en el aire nocturno,
que me quema los labios desiertos,
que te buscan cada noche enamorados,
y se arrastran a tu lado sedientos.
Labios, lenguas, dientes, cuerpos,
almas que se mezclan y se alternan,
cómplices de la danza vieja y eterna,
de esas que hablan los cuentos...
mi tristeza se escurre por los rincones,
va atronando el silencio en la tierra,
y mis palabras se convierten en versos.
Amor y distancia, son una mala mezcla,
aunque permiten llenar los silencios
con palabras que de otra forma no nacen
cuando a la distancia de la boca te tengo.
Gran invento sería el teléfono,
portador de magias dulces y blancas,
cómplice de los amantes eternos,
si permitiese enviar los besos...
Besos que te mando en el aire nocturno,
que me quema los labios desiertos,
que te buscan cada noche enamorados,
y se arrastran a tu lado sedientos.
Labios, lenguas, dientes, cuerpos,
almas que se mezclan y se alternan,
cómplices de la danza vieja y eterna,
de esas que hablan los cuentos...
CUARENTA Y SEIS
Soy como el cachorrito que se enrosca,
fiel y amable, en las piernas de su amo,
todo amor, todo ternura, todo paciencia,
el amigo que todo lo sabe, pero que calla.
Poco pide, alguna caricia de vez en cuando,
un poco de comida, palabras amables,
amor incondicional e infinita paciencia,
siempre listo para un paseo o un juego.
Voy buscándote por los rincones del mundo,
siguiendo el rastro de tu voz, de tu sonrisa,
no concibo sonido más bello que tus risas,
ni mayor tristeza que tus silencios.
Besarte, en el fondo, poco más pido,
sentir tu mano entre las mías,
la tibieza de tu cuerpo al pasear,
y hundirme en tus ojos marrones.
Pero me conformo con escribirte poemas,
que solamente leerás con el tiempo,
mientras voy liberando mi mente
de las penas del corazón solitario.
fiel y amable, en las piernas de su amo,
todo amor, todo ternura, todo paciencia,
el amigo que todo lo sabe, pero que calla.
Poco pide, alguna caricia de vez en cuando,
un poco de comida, palabras amables,
amor incondicional e infinita paciencia,
siempre listo para un paseo o un juego.
Voy buscándote por los rincones del mundo,
siguiendo el rastro de tu voz, de tu sonrisa,
no concibo sonido más bello que tus risas,
ni mayor tristeza que tus silencios.
Besarte, en el fondo, poco más pido,
sentir tu mano entre las mías,
la tibieza de tu cuerpo al pasear,
y hundirme en tus ojos marrones.
Pero me conformo con escribirte poemas,
que solamente leerás con el tiempo,
mientras voy liberando mi mente
de las penas del corazón solitario.
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