miércoles, 2 de enero de 2019

CUARENTA Y SEIS

Soy como el cachorrito que se enrosca,
fiel y amable, en las piernas de su amo,
todo amor, todo ternura, todo paciencia,
el amigo que todo lo sabe, pero que calla.

Poco pide, alguna caricia de vez en cuando,
un poco de comida, palabras amables,
amor incondicional e infinita paciencia,
siempre listo para un paseo o un juego.

Voy buscándote por los rincones del mundo,
siguiendo el rastro de tu voz, de tu sonrisa,
no concibo sonido más bello que tus risas,
ni mayor tristeza que tus silencios.

Besarte, en el fondo, poco más pido,
sentir tu mano entre las mías,
la tibieza de tu cuerpo al pasear,
y hundirme en tus ojos marrones.

Pero me conformo con escribirte poemas,
que solamente leerás con el tiempo,
mientras voy liberando mi mente
de las penas del corazón solitario.

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