Tengo tu foto en la mesilla de noche,
y al dormir y al despertar,
lo primero que veo es tu cara,
esa carita de niña mala, hermosa,
que me ha robado el alma...
Y deseo besar tus labios,
tus mejillas, tu cuello de garza,
y abrazarte muy fuerte, contra mi pecho,
para que te sientas tranquila, sosegada,
y protegida en mi regazo, en calma...
Pero también tengo ganas de desnudarte,
muy lento, muy despacio, capa a capa,
para poder contemplarte, mi musa amada,
y cubrir tu cuerpo y tu alma de besos,
y amarnos hasta la madrugada...
Que luego vendrá la vida real,
esa zorra traidora y cruel,
para recordarme que estoy solo,
en mi enorme y cálida cama...
Y lejos de ti... siento el ansia...

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